Cada cabeza (de un pene) es un mundo…

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El glande es la carta de presentación del pene y el que hace el primer trabajo: abre, separa, funciona como cucharón su es uno de buen casco. Su ojo todo lo ve.

Al conocer más de un pene, las personas nos volvemos más analíticas y fisonomistas. Si somos list@s, aprenderemos a sacar provecho de cada herramienta, porque estamos instalados en lugares comunes y prejuiciosos sobre el falo.

Vamos a templarnos sobre lo sabroso que es forniciar en un ámbito de responsabilidad, el derecho al placer y a la planeación de nuestra reproductividad y nuestro estado civil. Ya estuvo bueno de tanta gente mal cogida.

Cada glande es la corona de nuestro amado pene. Puede ser pequeño y puntiagudo sobre un pene semicónico o quizás uno cabezón como hongo. Aquí una pausa: hay muchos tipos de hongo, afortunadamente. Entonces como hongos hay en la madre tierra, asimismo hay glandes, disfrutables y sabrosos, de diversos tamaños, pero consideremos el aspecto primordial: son sensibles y laberínticos en sus sensaciones. Les encanta ser lamidos, comidos, mamados, presionados y mordidos, y todas las actividades manuales, bucales, coitales, vaginales, anales que puedan hacer vibrar a la punta de un falo.

Encontré un video sobre meditación orgásmica clitoridiana que podemos usar para la estimulación de la punta del pene, la corona del glande, la zona del frenillo y todo ese puntal redondo que es igual de sensible y vulnerable que el clítoris, guardando su justa proporción. La cabeza es una zona especial y al realizar un masaje orgásmico sobre ella, ayudará a moderar la sensación, lo que quiere decir que puede contribuir a retrasar las eyaculaciones o bien a evitar la eyaculación precoz.

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El pene es como el hermoso hermano marrano: todas sus partes son aprovechables, comestibles y sabrosas. Pero en el caso del glande se diversifica la situación, porque no todos los miembros están circuncidados. Esto quiere decir que su sensibilidad variará mucho, entonces deberán tocar el glande, como se toca al clítoris, con mucho cuidado y sin brusquedad. Por eso el movimiento de lengua preferido en la parte del frenillo o de la mera punta en el pene, es el lengueteo como mariposa, que garantiza un toque continuo pero suave, lo cual viene perfecto al inicio del falo.

El clítoris posee ocho mil terminaciones nerviosas en una breve circunferencia mínima que apenas se levanta y nota como un hongo. El glande es lo mismo, experimenta una gran gama de sensaciones, pero al ser externo, podría ser más aguantador de otros factores como la ropa, el roce con la mano y hasta los diferentes coitos.

Sea un pene con prepucio o sin él, la superficie del glande debe quedar a la vista para manipularlo en el masaje que le aplicarán al dueño del pene que más les guste.

Lo acuestan desnudo y de espaldas en una posición en la que descanse bien, una almohada en su cabeza, – la de encima de los hombros-, vendría bien. Ustedes deberán estar sentadas a su lado, o hincadas y frente al miembro que van a estimular manualmente sólo tocando la zona del glande.

Usen un poco de lubricante a base de agua para que la mano resbale bien sobre el casco del pene. No se van a bajar por el tallo, ni tocar los testículos, sólo se concentrarán en pasear la mano, por el glande y su corona, el frenillo y de nuevo una y otra vez con el lubricante facilitando el masajeo.

Usen toda la mano, los dedos y quizás hasta la parte del anterbazo por dentro y por fuera, ya que es este encuentro de partes suaves del cuerpo, se complementan y estimulan una a la otra. Hagan un masaje que dure 15 minutos. Si eyacula en tu mano mientras estás masajeando, no dejes de hacerlo, pero con mayor suavidad para no saturar la sensibilidad del glande, que puede ser doloroso, como cuando alguien se marranea feo en el clítoris, que duele mucho.

Esta manuela, nunca mejor dicho, entrena la sensibidad de glandes sobreexcitados o con eyaculación precoz. También para facilitar la bajada del prepucio, que a muchos les resulta incómoda. Luego hablamos del clitoridiano, a ver cómo me fue.

 

 

A pelar: elia.martinez.rodarte@gmail.com

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