Los papás y mamás no hablan de sexo

…ya había nacido Zoe, es la primera línea después de que alguien se pone a recordar cuándo empezó Ivaginaria, que fue el 8 de marzo de 2003, hay personas que aún lo recuerdan y se los agradezco mucho. Ayer, recapitulando, en estos casi quince años han pasado y sucedido, y agradezco tener una memoria usb / codemiurgue/ conciencia crítica que me permite recordar cada paso en este tramo, sin siquiera yo hacer el esfuerzo para memoriarlo…Aquí una de 2010.

Papa y mamá (2010)

Por Elia Martínez-Rodarte

Se han preguntado por  qué cuando hablamos de sexo, del fornicio de nuestros padres, es decir mamá y papá follando, la mayoría de las personas evade el tema o hace caritas de desagrado o prefiere pasar a otro punto.

Una de las razones más tremendas de ello, es que la sexualidad, – gracias a las beatas rezanderas, a los moralistas, a los mochos, a la derecha estupidizante y demás mostros que caminan sobre nuestras conciencias como Godzilla avanzando sobre Tokio -, todavía se considera como algo sucio, que nadie se dio a la tarea de dejarnos en claro la naturaleza de sus procesos. Importantes todos ellos en cada estadio de nuestra vida, desde que nacemos hasta que morimos con toda y nuestra genitalia.

Aún recuerdo con espasmos nerviosos aquel infausto día en que pregunté a mis papás, en público y en medio de la reunión familiar, qué era la circuncisión. Como ya es una anécdota del inframundo, básteles saber que esa vez mis papás no supieron qué hacer y más bien discutieron porque no alcanzaban a dilucidar de dónde había sacado la palabreja.

La educación sexual en este país se basa en eso: desinformación, oscurantismo, pecado, ñoñez e hipocresía que sólo genera más estupidez y errores: niñas embarazadas, viejos pederastas asquerosos, reggaetoneras que se prostituyen por dos centavos, violadores, odio a las personas que se consideran “diferentes” como la comunidad gay y así miles de velos que nublan el entendimiento. Estamos atrasados, como diría mi mamuchis.

Precisamente porque consideramos a la sexualidad, al sexo, al erotismo y al ejercicio genital como algo “sucio”, condenamos a nuestros padres a ser unas entidades sagradas que nos concibieron por ósmosis o porque se frotaron en la regadera y entonces surgió la preñez.

La madre de tod@s es una mujer con impulsos sexuales que alguna vez concibió a nuestra persona, espero en un brinco muy sabroso, y el padre de tod@s es un hombre que penetró a la mujer y le dio la semilla que hizo a la criatura.

Somos seres sexuales y es nuestra obligación respetar el ejercicio erótico de otr@s, así como poseemos el derecho de ser respetados en nuestras prácticas sexuales, siempre y cuando sean responsables, protegidas y consensuadas.

Me cae muy mal el comercial en donde una nena hace cara de guácala cuando se entera que sus papás se acabaron la miel de los hotcakes en un frotamiento genital: ¿por qué el sexo debe acabarse a cierta edad?, ¿es necesario condenar a las personas que consideramos viejas a que se masturben nada más? Porque una cosa es que uno no folle, y otra que se deje de autocomplacer. Ese proceso no para desde que inicia en nuestra vida fetal. Me causan dolores en los ovarios todos esos prejuicios sobre la sexualidad de otr@s y más aún, la forma en que la publicidad los sigue fomentando porque no cuenta con mayor creatividad.

La educación sexual sólo nos trae libertad, responsabilidad y entendimiento. En Holanda, el país europeo con mayor tolerancia al aborto, es aquel en donde hay menores procedimientos de este tipo. La razón principal es porque el uso de anticonceptivos entre las parejas holandesas de casi todas las edades es algo muy común, entonces no existe una cantidad importante de embarazos no deseados.

Hoy les invito a comprender, a conocer y a gozar del sexo como la fiesta enorme que nos involucra a tod@s (como en una orgía ash…) y a ser empáticos con los demás: a todos nos gusta follar.

Chocolate líquido: ivaginaria@reforma.com

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