In vino veritas…

Amo el vino
Muches me han reclamado que porqué siempre hablo mal del vino y de la jarra en el sexo, y mi primera objeción al respecto es que demasiado borracho un@ no se acuerda de nada, y luego le faltan escenas para recrear durante la masturbación, que es lo único chido que poseemos:la imaginación cachonda, además de la pornografía nuestra de cada día, que como sea da un buen empujón a la meneada. La bebida alcohólica es el acompañante más peligroso del ejercicio sexual, porque impide que sea pleno el acto: en la ebriedad no se goza tanto, porque nuestro organismo está enfiestado con el alcohol. Pónganse hasta la vara alta cuando ya estén bien forniciaditos y bañados de sí mismos.

No porque sólo nos encontremos en cantinas quiere decir que una va a estar borracha para el brinco: el vino es un amasio complicado que no admite competidores, así que o te lo bebes a él o a los batos.

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Y como amo mucho el vino, que no los destilados porque esos son malísimos para la piel y la cerveza me hace orinar la existencia, debo mencionar las ventajas del vino para el sexo y la sexualidad. No por bebedores compulsivos, sino porque es un detonador sanguíneo y alegre: cuando se fornicia en vino, siento que el acto se convierte el algo más terso y lento, como una conversación larga de los cuerpos desnudos.
Así de mucho…

Por ningún motivo estoy fomentando la borrachez, ya que nadie necesita que se le encienda el chip de la jarra, sólo consuman el vino para entonar el coito y verán qué rico. Conozco pocos sitios tan ebrios como México, pero hay con qué ponerse y en nuestra matria existen las uvas más sabrosas del mundo, por ello les pido que consuman el vino nacional.

Desde el Valle de Guadalupe, Sonora, Querétaro y los de mi santa tierra parrense que tanto quiero, existen viñedos que le surten al país y al mundo con lo mejor. Un vino mareador para nuestro fornicio viene perfecto y entonado con los caldos de la patria, y nunca está de más la cultura del vino para ayuntar genitalias, sólo para lubricar el momento. No fornicien borrachos: no se queda nada en el cassete.

Para quienes no toman vino de uvas, caldos, vino de mesa (ash…), elijan sólo una botella de uno bueno, que les debe de costar más de 150 pesos. No anden con marros ni de apretados y gástense en uno bueno que disfruten. Es sólo una botella, es para marear, no para bailar la conga. Escojan uvas amables y suaves, que no te pongan estúpide en la primera toma como son las uvas blancas y otras como carmenere, shiraz y malbec. Son muy festivas y no son de las fuertes, para tomarse a tragos leves.

Muchos aventureros se van con los vinos espumosos para brindar en el cuarto motelero y creen que están reencarnados en James Bond sólo por abrir una botella descorchando. El efecto del vino espumoso puede ser truculento para algunas personas, por el efecto burbuja. Si se clavan en las fiestas, cuando sirven champagne, que es un vino espumoso, la gente se pone en su nivel idiótico máximo, porque mezclan sus tecates laits con otras espumitas y es cuando llega el momento del bloqueo.
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Los vinos espumosos sean blancos o rosados, poseen un efecto embriagador inmediato, que marea un poco y emborracha mucho. Es de esos vinos con los que jamás nadie le atina a nada y mejor terminan riéndose haciéndose cosquillas, hasta que les da sueño o se les baja la espuma alcohólica. Siempre me ha parecido un sinsentido el uso de la champange celebratoria en momentos coitales como la luna de miel o los aniversarios, porque es la bebida alcohólica que provoca mayor cantidad de alelamiento.
Por su efecto fuerte y de más cuerpo, los vinos tintos son los buenos para el fornicio. No me gusta mucho el blanco, porque da muchos dolores de cabeza, literalmente, a menos que se use en una tina de baño con agua al tiempo, con una taza de infusión de cítricos y media botella de vino. Es una de las mejores formas de usar el vino blanco para el erotismo, en especial porque suaviza y huele muy bien, deja la piel lista para lamerse o acariciarse.
El vino tinto de uvas más poderosas como la cabernet sauvignon, pinot noir y merlot, me parecen las de la acción. Son vinos para la conversación precoital y ejercen su buena obra desde el inicio. Ya de entrada, con la primera copa salen las chapas, lo cual quiere decir que la sangre está en su punto, y si la cosa va bien, la circulación en erección será la consecuencia. Beber vino fortalece los vasos sanguíneos, y el tinto le va al corazón.
Con dos copas ya están cayendo el uno en el otr@, y hay más desinhibición, coqueteos y fajes. Ya después de la tercera y depende de cómo se vayan sirviendo, porque no son más de siete tragos, ya deben de estar encuerados equilibrándose en los sillones sin tumbar cosas ni caerse al piso. Los vinos tintos me parecen atrevidos y muy enérgicos: son de los que un@ se bebe y se pone alegre, ansiosón, pero con ánimo de jalar.
El vino tinto, que es pura sangre, favorece la circulación y en dosis leves desinhibe sin malacopear, libera endorfinas con su ingesta, ergo, mayor felicidad sexual y afectiva; al beber un trago de vino la boca se limpia, por decirlo de alguna forma, y el sabor del vino en la cavidad bucal afruta los besos. Sólo de los besos del vino haría un libro entero, porque cada boca guarda un sabor, y al beber vino, éste se transforma en algo muy personal e íntimo cuando se une al sabor de otra boca. Son de esas cosas que nada más la lengua de un@ sabe, por eso es muy importante que cada quien elija su vino, que maride con su persona y con las muchas ganas que tenga de llevárselo a terreno.
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Otra de las ventajas del vino tinto es que no es un vino de estación, como el blanco, que es mejor frío. El tinto debe estar a una temperatura ambiente, no caliente ni frío nunca, no va en el refri y si sienten que está caliente métanla en agua con hielos un rato. Entonces pueden beberlo todo el año y para aquellos que se les enfría el orto en invierno, hagan una sopa de vino. Lleva una botella de vino, medio litro de agua, una rodaja de cítricos, canela, clavo y si quieren, azúcar. Todo en una olla, que hierva y se integre. Se lo beben bien calientes y se les quita el frío, y hasta pueden forniciar encuerados y sin cobijas si el frío no está muy bárbaro, porque pone bien cachondo todo. La primera vez que tomas sopa de vino se siente hasta que se espesa la sangre: bien por los herman@s alemanes que la inventaron…
El vino tinto además me parece la opción más saludable para el sexo, porque puede controlarse de manera inmediata: si ven que ya se les está virando la canoa o que empiezan a sesear antes de la segunda copa, se toman un par de vasos de agua para que le bajen de la moviola. La bebida no debe ser nunca el motivo de que se nos mueva el punto fijo en el fornicio. El agua evitará que nos deshidratemos y podamos beber a gusto, para poderle sacar al caldo cada uno de sus poderes, antes de ponernos.
Todos los pueblos del mundo le riden el culto al vino y nos unimos a esa fiestona, pero en muchos casos se asocia al atarantamiento con la sumisión de las personas al beber, porque no oponen resistencia o no se dejan, o simplemente se sienten mal. La ingesta de vino debe ser de forma que logremos entender el estadio del vinito saludable precoital para fajar sabroso, al de emborrachar a alguien para que afloje, porque no tienen el valor de ser directos y plantear la onda desde un principio para que no halla falla. Cualquiera que se haya puesto hasta el mero tronco sabe que puede terminar con los pantalones arriba, los calzones abajo, y viral en las redes sociales. Por ello insisto en el amado vino, sólo como instrumento de paz.
Y como si no fuera poco el encanto del vino forniciatorio, no da cruda. Si beben vino bueno, no habrá tragedia a la mañana siguiente. Si se toman una botella ustedes solos, es otra historia, pero es una bebida amable, no invasiva, ponedora, sabrosa y un milagro de la madre tierra: ningún vino es igual a otro.
Por favor, traten, por sus madres santas, de beber el vino en copas de cristal. No sigan ninguna moda de ningún horrible restaurante de esos que sirven bebidas hasta en orinales. Hay cosas que no deben moverse de su sitio, y una de ellas es la toma de vino en copa de cristal de tallo alto.
Nos vemos en las redes sociales en @Ivaginaria en Twitter, Facebook y en www.ivaginaria.wordpress.com y en donde nos encontremos. Ahora vamos por la ruta del pulque.

Tómate esta botella conmigo: elia.martinez.rodarte@gmail.com

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