niñ@s sexualizados en combo pedófilo

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Hipersexualización infantil

La infancia es un periodo cortísimo. A nivel fisiológico permanecemos niñ@s apenas una década de nuestras vidas, y quién sabe qué pase en las azoteas mentales de esas criaturas, en especial aquell@s que no pueden seguir estudiando, que deben de trabajar desde críos o que su terneza de niñ@ es erradicada por el abuso o el sufrimiento.

La hipersexualización de l@s niños es cualquier actividad o situación en la que se atribuyan a criaturas actitudes sexuales y vestimentas adultas de acento provocativo. Hace algunos años fue escandaloso el caso de la revista Vogue en Francia, cuando publicaron las fotos de la niña de 10 años Thylane Blondeau, vestida como adulta, con poses de carga erotizadas y la verdad, parecía una criatura de burdel. Es una horrible y llana realidad. Quizás un homenaje discreto a Brooke Shields en la película “Pretty Baby”, quien encarna a una prostituta niña. La mamá de dicha actriz fue famosa por explotar la belleza de su hija, quien antes de los 12 años ya había tenido un desnudo en una película.

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Muchos factores asquerosos y atascados llevan a madres y padres a emputecer a sus hij@s en situaciones que violan los derechos humanos de las criaturas. No es normal ni ético que se obligue a los hij@s a trabajar, a realizar actividades o deportes que no les gustan o apasionan -como los típicos papás horribles que quieren que su hijo juegue futbol o la mamá que viste a su hija muy sexy-, o a ser de una manera que atente en contra de su naturaleza y propia esencia. Los niñ@s no dejan de serlo fisiológicamente, sólo su joven mente y corazón se alteran y eso, querido público, es para siempre. Yo no recuerdo qué me sucedió hace 4 minutos, pero sí todo lo que viví cuando tenía 4 años. La infancia es el estado propio menos comprendido y apreciado.

Leía sobre las nuevas estrellitas del mundo de los concursos de belleza infantiles en el mundo, y creo que esa industria, para regocijo de los pedófilos y pederastas de todos los agujeros de este planeta, va en aumento y saludable crecimiento.

Ahora las niñas menores de ocho años van con bótox e implantes a los concursos de belleza.

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Paisley Dickey

Maddy Jackson, que antes de los cinco años ya había aparecido con pechos y nalgas falsas en un evento de esos, maquillada como la cantante Dolly Parton, fue obligada a no concursar en los certámenes porque se alegaba abuso sexual y por supuesto, físico, por parte de su madre que la llevó a su primer concurso de belleza a los 13 meses de edad. En pañales, la niña apareció en un escenario con un pomposo vestido y con maquillaje. Una corte de California exigió a la mamá de Maddy no llevarla a concursar.

 

 

Paisley Dickey es una niña de 10 años que desde bebé iba a vestida sexy a los concursos. Uno de sus disfraces fue el del personaje de Julia Roberts como trabajadora sexual en Los Ángeles. Entonces tenía 3 años.

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Paisley Dickey

Estas niñas de las que hablamos son unas “ancianas” de 10 años en estos momentos, en los que nuevas bebés están llenando los escenarios de los concursos. Hace tiempo fue muy famosa la pequeña gordezuela Honey Boo Boo, una actricita y concursante de esos infames certámenes de belleza, quien tuvo su propio reality show junto con su horrible familia. El programa fue cancelado porque la madre presuntamente estaba liada con un tipo acusado de abuso sexual contra menores. La serie de principio a fin, fue un espectáculo degradante, obsceno, vulgar, patético y lastimoso. Honey Boo Boo afortunadamente ya creció y no es una nena adorable, y ya no es una famosa explotada y sus derechos humanos ya no son violados.

Los concursos de belleza de criaturas, porque también hay de niños varones, son una forma de explotación hacia la niñez y una inmoralidad: violan los derechos de los niños, que al menos en México, son prioridad de la nación y avalados por la Constitución.

Cualquier forma de exhibición de un niño o una niña en una actitud de hipersexualización, además, es una ventana más para las personas pedófilas, pederastas y por desgracia, para la trata.

 

Niñez: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

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