Date cuenta, amiga

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Si quieren perderse el regodeo de las palabras que hago, les adelanto que la conclusión de esta columna es: no se va a dar cuenta la amiga, nunca, sólo hay que ser solidarias.  Sean criaturas de quince años o unas señoras de 70, ninguna comadre podrá hacerla que se dé cuenta.

La vida entera nos la pasamos dando asistencia técnica a amigos y amigas en situaciones de amor, románticas, de vinculación afectiva, de relación afectivo-erótica: porque no son iguales las relaciones ni los vínculos, y cada un@ se crea el que más le guste.

Por ejemplo, todas tenemos a la amiga que se enamora en los primeros cinco minutos después de oler a un bato que medio le mueve el pandero. Con un poco de jalón la comadre se enamora de inmediata. La necesidad de un hombre, de una relación o de una vinculación para cualquier fin de ayuntamiento, o las ganas de sexo, orillan a las mujeres hacia los brazos de hombres inenarrables. Yo misma lo hice algún par de veces. Pero ninguna de nosotras puede impedir que otra se lance a la bragueta de alguno. Varias veces con el mismo patán. O varias veces con muchos patanes que se comportan igual.

Las reglas fundamentales de un “amiga date cuenta” deben de escribirse, en pos de que las mujeres nos soportemos mejor entre nosotras. Dije “soportemos”, porque aunque tendamos  una sorora red arácnida invencible, nos la tenemos que rifar entre nosotras mismas. Ahora las nuevas generaciones de mujeres parecen más sororas y congruentes, al menos hasta el momento y lo que he visto entre las morras 20-30. De ahí en adelante, todo es territorio comanche.

La primera regla de “amiga date cuenta” es la de responsabilizar a tu amiga de cualquier decisión que tome respecto al asunto del cual ella te pide consejo. Por supuesto que urgente que le digas qué debe hacer (¿no estás viendo?), porque además no lo hará, pero es preciso que la amika asuma responsablemente sus dislates y arranques. Sabemos que arruinará su vida, pero al menos habrá un antecedente horrible que le puedes restregar más adelante cuando lo vuelva a hacer.

Otra regla “amiga date cuenta”: es tóxico para la salud ambiental que tu comadre hable cada hora del mismo tipo, asunto y conflicto. Cuando un problema recurrente es la conversación entre amigas, algo está explotando en el universo y es el cúmulo de quejas y chismes que surgirán a espaldas de la que siempre habla de su divorcio, de que le pusieron los cuernos, de que no coge con su marido, de que el novio es un patán, de cosas que sabemos no poseen ningún remedio; sucederá mientras sigamos en un consumo de batos y siendo heterosexuales. Todas las opciones de arrejunte poseen su propio problema.

Una regla fundamental de “amiga date cuenta”, es la obligatoriedad de la neta ante situaciones críticas que, por no incomodar (pero en realidad por malditas…) no mencionamos. Ejemplo: cuando tu amiga comete un error de ortografía o dice mal una palabra; cuando trae lipstick en los dientes; cuando está borracha y ya empieza a hablar en lenguas o a agarrarle el pene al mesero; cuando se le manchó de regla la falda; cuando ya está desvariando en las redes sociales…Parece increíble, pero estas cosas suceden. Una vez anduve con el vestido roto todo el día. Me topé a cuatro mujeres, dos muy amigas mías: ninguna me dijo jamás que el vestido tenía una rajada en el costado en plena cola.

Y la regla de oro, la máxima de “amiga date cuenta”: esto se trata de una sororidad elemental, que es la solidaridad entre mujeres. La feminista Marcela Lagarde reanimó este vocablo, proveniente del feminismo francés e italiano, quienes veían en este concepto, una de las máximas del feminismo, que es el ver por nosotras mismas, las unas con las otras.

En esta sororidad también cabe la honestidad, la lealtad y la claridad con las que debemos hablar entre nosotras. No permitamos que nuestras amigas y conocidas, familares y parientas queridas, cometan más estupideces en nombre del amor y el romance fallidos, o en busca de una causa perdida o estéril o caer en un ciclo tóxico de autodestrucción, que ustedes sólo atestiguarán con pasmo.

Nos vemos en las redes sociales en Facebook, Instagram y Twitter. Si ven en @Ivaginaria esas fotos de nudes, no soy yo, sino de mi magnífica colección de porno.

Nunca se da cuenta: elia.martinez.rodarte@gmail.com

PS: me recaga que me digan: “oye, amigaaaaa”. Es ordinario y ni que compartiéramos el catálogo de Tupper…

 

 

 

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