Madres trans

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Thomas Beatie, hombre trans, en su primer embarazo. 2008

La mamá y hombre trans

Uno de los derechos humanos elementales es el de la reproductividad y el de tener un hijo biológico producido con nuestro propio material genético. Por eso todas las personas que viven en matrimonios igualitarios, quieren parir y fabricar sus propios hij@s, y más aún si poseen el equipo con qué fabricarlo.

Las personas trans se han convertido en la bandera de la diversidad y llevan la vanguardia en la reproductividad. Hace unos días, un bato trans, Trystan Reese, de 34 años, parió a un niño en buen estado de salud, que concibió junto con su pareja, un hombre gay. Ellos ya habían intentado otros embarazos sin éxito, Reese se realizó la reasignación de género, de mujer a hombre, pero mantuvo intactos sus órganos reproductivos, por ello, y tras ciertos inconvenientes, logró tener a su bebito.

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Trystan Reese con su esposo e inseminador. 2017

En 2008, Thomas Beatie, otro hombre transexual, parió a una niña, producto de una inseminación artificial, ya que su esposa, no estaba capacitada para reproducirse. Ahora, tras muchos problemas económicos, principalmente derivados por los tratamientos hormonales de Beatie y los gastos que le han dejado sus inseminaciones, terminó el matrimonio con su expareja.

Las familias de las personas trans, son familias como cualquiera otra, sólo varia la forma de concebir los críos. En 2013, Alexis Taborda, parió a una niña que nació el buen estado de salud y a quien produjo con su pareja, una mujer transexual quien aportó la semilla para esa criatura. Estos argentinos, paisanos de Diego Armando Maradona, lograron ser los primeros transexuales en concebir y parir a una criatura en su país.

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Alexis Taborda, el primer hombre trans argentino embarazado. 2013

Además de ser una declaración al mundo, sobre la libertad de elección y de reproductividad, es importante notar que otros transexuales han convertido a su estado de gestación, en una lucha de visibilidad y que abre paso a los trans del mundo: para que utilicen sus equipos para producir sus propios hijos, si así lo desean.

Como se ha visto, algunes hombres y mujeres trans conservan sus órganos reproductores, y aunque se apliquen  tratamientos hormonales para su reasignación de género, lo que se llama erróneamente “cambio de sexo”, pueden gestar criaturas casi sin problemas, salvo las incomodidades o tribulaciones normales de un embarazo.

En 2016, Fernando Machado se convirtió en el primer hombre trans venezolano que tuvo una gestación a término, pariendo a un niño en un embarazo sin complicaciones, que produjo con su mujer Diane, una mujer trans de otro país sudamericano.

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Fernando y Diane, hombre trans y mujer trans con su bebé. 2016

Cabe mencionar que las mismas causas de los trans, han unido también a las personas en la lucha y consecución de una familia basada en parejas trans. Es decir, Fernando y Diane, son activistas famosos y populares en sus países por su apoyo a los derechos de la diversidad, y la visibilidad de su familia, ayuda a la inclusión social de toda la banda TTT.

Ambos provienen de países sudamericanos sumamente conservadores, en los cuales la lucha a favor de las personas transexuales, transgénero y travestis es visible y “aceptada”, pero el aborto por ejemplo, es una práctica satanizada e ilegal que ha llevado a muchas mujeres a la cárcel.

No es nada raro que un hombre trans tenga un bebé, si posee el equipo con qué fabricarlo. Tampoco si no lo tiene. La reproductividad es un derecho al cual todes tenemos acceso, la cuestión es ejercerla con responsabilidad y decisión, y la mayoría de estos hombres trans lo hacen con desenvoltura y suficiencia. En especial porque saben que cada movimiento y operación que ejecuten sobre su cuerpo, determinará sus capacidades reproductivas. Los matrimonios igualitarios asimismo andan produciendo sus hijos, con su semen, sus óvulos y hasta buscando a una señora, un vientre rentado, quien les ayude en la misión.

La familia de papá y mamá, hijos y un perro o gato, han sido la más extravagante invención de nuestro mexa territorio, que es un país criado y mantenido por hogares que nada tienen que ver con la familia nuclear. Los matrimonios devienen rápido en divorcios, y otros crían a los hij@s de otres, y l@s abuel@s presentes, como l@s tíos o parientes que se encargan de la prole. La familia normal, es la que tenemos, nos guste o no.

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manda pack y otras atrocidades del celular…

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Paranoia celular

Este es un tema importante y cotidiano y sólo lo trato por el bien de la higiene mental de todes nosotres: la relación de pareja y el uso de teléfonos celulares. Aunque esto parece título de caso clínico, es algo con lo que nos enfrentamos a diario.

Si me dieran un pesillo por cada correo que recibo que dice: “es que revisé el celular de mi pareja y encontré…”, ahora estaría acostándome en mi cama de oro. Es escandaloso en verdad el número de personas con esta manía, la cual es común y cotidiana, porque la mayoría de la gente usa un teléfono celular, y no importa lo arruinada que esté la patria, la banda va a querer uno que tenga todos las apps para estar en el mundo virtual, por desgracia más que en el real. No soy de las personas que aman el teléfono celular, siempre lo relaciono con un montón de estupideces que he hecho sobria y en jarras, ay no.

Pero no sólo se trata de las presuntas infidelidades de la gente o el control: el teléfono celular es un accesorio que se debe de mantener fuera del territorio de la cama, porque no está chido que nadie chque sus mensajes o las redes sociales cuando va a forniciar, o mantiene el aparato cerca. El único aparato que debe estar a la mano, es el genital. Las conversaciones se interrumpen, los conciertos se alteran, las funciones de cine dan hueva, cuando un celular suena o se activa es como ese momento en que llora el bebé a medianoche. Imaginen estar en pleno venidón y el telefonito prende y prende en wassap o en cualquiera de las manifestaciones del chunche.
Una de las ventajas de mantener el celular fuera de los territorios del fornicio, es la de evitar que a alguno de los implicados se le ocurra la mala idea de tomar fotos encuerado o en el acto, y luego caigan misteriosamente en la red social. En mi taller con adolescentes, escucho los horrores de la guerra de los sexos de esas criaturelas y no pueden creer lo que mandan en el pack: muchachas menores a quienes les insertan objetos en la vagina, morros masturbándose o recibiendo felaciones: la mensajería instantánea permite que uno esté en duro y dale en el guaguis y transmitir en vivo el acontecimiento.
Quizás sea la gran mamada transmitir la mamada, pero aún creo que la vida sexual debe acotarse al ámbito de lo muy privado y personal. En particular porque en México no existe una comprensión de la vida sexual del otro, porque es pública si un@ se descuida, porque es diferente o porque es o no es. Y arruina las reputaciones de todes cuando se exhibe cualquier detalle sobre la sexualidad de quien sea. Sí es muy cachondo enviarse fotos, tomarse video en el coito, incluso, mi favorito, tomar una foto de la cara del orgasmo. Pero nada nos garantiza que las fotografías que nos tomemos en un momento de cachondería, no serán usadas en nuestra contra. Tomémosla siempre sin cara y sin marcas visibles que nos identifiquen y echen su chocho a rodar al mundo entonces…
El celular ha cambiado la postura de las personas, no sólo sobre la forma de comunicarnos y relacionarnos, hasta la postura de nuestro cuerpo. A donde quiera que miremos se encuentra una persona revisando la pantalla de su teléfono, interrumpiendo su vida en el planeta un poco, dejando de prestar atención a veces hasta el descuido. Y sólo diré una cosa: desde que apareció el celular en el universo, la visibilidad y aumento en las papadas es más notorio, la banda está bien jorobada y se les están descuajaringando los dedos pulgares. No me opongo a la tecnología ni a la comunicación, sólo a que me interrumpan el coito con una llamada, un mensaje de wassap y que de paso quieran retratarme el orto porque la cámara de ese aparto tiene más megapixeles.
Llevar el celular a la relación, enmedio de matrimonios, noviazgos y amasiatos, ambos con smartphone, crea un ambiente de tensión si no se saben manejar a las parejas y a los teléfonos. El silencio es la herramienta de comunicación que genera más concordia y armonía, entonces así pongan el teléfono cuando deban atender a sus companeros. Las alertas de mensajes de las redes sociales, los mensajes de wassap, las llamadas a deshoras y cualquier gritito que aviente nuestro smatphone significa un mensaje de alguien que no sabemos, algo que está fuera de nuestro control, y en el caso de las mentes más paranoicas, genera sospechas, inseguridades, complejos, traumas y una serie de deméritos de las relaciones.
Es necesario considerar que nos estamos adaptando al paso a la formas de comunicación y éstas se transforman mientras ésto hablamos. Pero los cambios requieren que nos adaptemos, si deseamos vivir en paz ante la idea multisocial que brinda el celular. Esto quiere decir que nos debemos de hacer a la idea que la forma de relacionarnos con las personas ha cambiado por completo, estamos disponibles a cualquier hora, somos incluso visibles o invisibles gracias a que el teléfono puede ubicarnos georáficamente, e incluso decirle a nuestros contactos a qué hora revisamos mensajes o en qué instante dejamos de usar el aparato.
Es el fin de la intimidad, a menos que le apliquemos el candado permanente a las aplicaciones, como si tuviéramos que cuidarnos el tafanario. Y encima de todo ello, cuidar que no se nos friegue el aparato, que no se pierda el cargador, que haya datos disponibles o red inalámbrica…
Estos beneficios de los teléfonos, aparentemente, le dan herramientas de control a las parejas y es el empiece de los asegunes. El nuevo cascabel romántico, se ha convertido en una de esas cuestiones que además nos dan más trabajo y nos ponen a prueba. Quien tenga el celular libre de pecado que lance el primer pedradrón. Quisiera conocer al espos@, novi@, amig@ con derechos que diga: revisa mi teléfono, no hay nada qué ocultar. No creo que exista. Así como son más sofisticados los smartphones, cada vez más listos que nosotres mismos incluso, las claves para bloquear teléfonos se han convertido en los nuevos códigos enigma, con un grado de encriptación más complicado: la paranoia no anda en burro, y mejor lo candadeamos. ¿Quién de ustedes no activa su celular con una contrasena?
Esta paranoia sobre el celular, es sólo en nivel básico. No estamos hablando de aquellas personas en cuyos teléfonos guardan su vida y pecados. Es una actividad de alto riesgo e incluso insegura, cargar datos demasiado personales e íntimos en estos aparatos, porque como objetos volátiles que son, se extravían. Son muy comunes los casos de teléfonos robados cuyas fotos luego circulan, o contenidos que se comparten que son ventilados sólo para perjudicar o extorsionar e incluso en casos más horribles, han sido clave para detectar a pedófilos…
Este sólo es un breve apunte, para que reflexionemos, porque cada persona deberá ajustar su forma de vida y comunicación hacia una convivencia tranquila. el celular sólo podría ser bienvenido al fornicio para descargar aplicaciones sobre sexualidad, posiciones, para guiar a las felaciones o cunnilingus en tutoriales, o para usar el app de vibrador.
Fuera de la utilidad de favorecer el sexo, la presencia del celular entre dos personas, sea que vayan a forniciar o simplemente a conversar, es un distractor, y en casi en cualquier caso, una forma muy terrible de descortesía. Sólo piensen en aquell@s que revisan su celular o que están al pendiente de él incluso a la hora de la comida o cuando van al sanitario: ya es demasiado.
Nos vemos en las redes sociales en Facebook en donde hablaremos del mes de la masturbación en el chat, y en @Ivaginaria en Twitter y en www.ivaginaria.wordpress.com

Reset…

No hay nada especial para resetear, sólo quiero calar los dedos en un nuevo teclado, mientras platico con quienes han tenido la generosa idea de visitar mi página, que nunca baja de número de visitantes, lo cual les agradezco mucho por venir a nada, pero les prometo que habrá más contenidos, ergo, menos reclamos por el correo.

En los correos ni acá tampoco puedo contarles mucho de mi vida privada, porque les juro que es cero interesante, en especial desde la semana pasada que no tengo luz en mi casa porque algo le pasó a la caja de la instalación y el medidor debe ser cambiado y además no es posible usar la 220 para los climas…Todo ello lo he tomado con resignación cristiana, no de la religiosa, sino de la que me inyectaron a cuenta gotas en el catecismo, que como sea me la he pasado por el culo siempre, pero algunas cosas de templanza, caridad y sobre todo esperanza me sobran…Mis electricistas de cabecera han hecho lo posible por facilitarme la vida y la semana que viene, pasando los trabajos y los días de un viaje que mi hija después de que se vaya, podré enfocarme en acabar cualquier visicitud de casa.

En los días de casa oscura y desocupada, los amigues vinieron al rescate como siempre, y en saltiyork pues se me olvida todo hasta los apellidos. Gracias a mis amigues wiccans por ayudarme a curar mi cazo (ahora sí soy bruja de verdad y no sólo de reputación), a los huertistas que pasaron por mis campos y los llenaron de chiles (con todo lo que suena de mal, así sucedió literalmente palabra por palabra), y a mis buenes amigues en García en especial a don Silvano quien me saluda siempre con amor y de quien celebramos sus 96 primaveras en enero pasado: fue el que tomó más y se acuerda de todo…

Batallo para encontrar la enie…

Post scríptum: la verdadera razón es que estoy usando un teclado nuevo, y gracias a que inicié mi carrera de escribana a los nueve años en una máquina de escribir Olivetti que me regaló mi tío Manuel, no he parado desde entonces en vapulear las teclas con mucha tenacidad, como si aún estuviera dándole a las de la máquina de escribir, debo irme con tiento.

Muchos fueron los días en los que la máquina iba quedándose sin tinta y había que recorrer de lado a lado los carretes hasta que los golpes iban quedando como fantasmas, letras deslucidas y de poco acento. Era necesario comprar otra cinta para la máquina de escribir. Luego tuve a mal estar en el taller de taquimecanografía en la secundaria, lo cual era un horror. Estaba lejos del taller de electricidad, en donde se encontraba la mitad de mis intereses en ese piso de la secu y el taller era riguroso y aburrido. La maestra era una tirana y no recuerdo ningún momento feliz, salvo horas tecleando en la máquina de escribir los ejercicios de un cuaderno bastante mamila en el cual hasta podíamos diseñar un dibujo con letritas y hacerlo a máquina…Aburrido hasta el propio estrangulamiento. Pasé tres años con el culo plantado a una silla frente a una máquina de escribir y en los momentos más estrambóticos y superficiales, aprendíamos taquigrafía.

Siempre escribí a máquina y lo hice fuerte. Escribí mis primeros cuentos y piezas periódísticas en una máquina de escribir y le sigo dando igual hasta en los teclados en una pantalla…

No puedo suavizar mi mano.

 

 

 

Facesitting

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Sentarse en la cara: el desafío

No pasa un día sin que estemos con feminicidios, viejos verdes sabroseándose la imagen de una violación, niñas madres, violencia…Imaginemos que nuestro país vive una sexualidad responsable, gozosa, saludable, consensuada y por ello hoy hablaremos de lo bonito – y lo raro- de sentarse en la cara de alguien, sea para poner la genitalia o el culo.

El ejercicio de sentarse en la cara de otr@, de poner el culo y la genitalia literalmente en la fascia de una persona, es uno de los actos de intimidad más significativos entre compañeros sexuales. O hay mucha confianza para afrontar ese nuevo universo o bien, están muy calientes y de pronto alguien se montó.
En la historia de las sentadas en la cara, las mujeres somos las que llevamos mano, en especial porque poseemos más orificios explorables con la lengua, la boca, los labios, la nariz y hasta con las pestañas.

Sin embargo los hombres, al posar su tafanario en el rostro de alguna persona, exponen absolutamente su zona perineal, siendo receptivos a una buena lamida. Para las personas de manos diestras, pueden aprovechar la lengüeteada anal y perineal, para agitar con fuerza el pene en una masturbada vigorosa. Esa malteada va a llegar hasta la pared, de mí se acuerdan. Es una maniobra difícil, un tanto controvertida, pero es de esos movimientos sexuales en los que el semen sale desde los confines más remotos de los cojones. El perineo es el santo grial del cuerpo masculino, y hay que saber llegar.

Debemos agradecer el sentón, porque es un acto de confianza. Imagínense qué postura asume un@ cuando se sienta en cara de alguien: para empezar, se debe pasar la pierna por encima y ya en ese pasón y de oteada, lo más profundo de nuestro cuerpo se expone a la vista en primer plano, de quien nos acompaña en el fornicio. Es un momento hiperreal en nuestras existencias.

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El pelo, el aroma de la genitalia y del culo, la densidad de la mata, el aguante para mantenerse en la posición sin dejarle caer toda la humanidad a la persona, son factores que debemos de considerar antes de enchufarnos a la boca ajena con nuestra pudenda.

Además de que la zona debe estar lo mejor acicalada y limpia posible, pelos, jabonazo y mucha agua para eliminar esmegmas y olores, en muchos casos es necesario utilizar métodos de barrera sobre los orificios. No nos podemos soltar lamiendo ni mamando a cualquiera. Acuérdense de lo que les conté sobre la salmonelosis que le dio a un compadre por hacerle besos negros a dos muchachas.

Un hule para un cunnilingus o un beso negro, se puede elaborar cortando un condón a la mitad, a lo largo y sin separarlo. Que quede como unas alas de angelito que permitan estirar el látex y facilitar la exploración de la lengua, pero con el plástico de por medio. Ahí sí les conviene usar condones de sabores y con textura si quieren, para que el culo o la genitalia sientan sabroso y su lengua se estimule. Por ejemplo un condón rugoso y texturizado que excita la boca al contacto o uno con sabor a mentol, siempre son estimulantes. Pueden utilizar plástico u otro material acomodable para mamar, pero no está chido dejar que una persona random se siente en nuestra cara, si no sabemos en dónde han estado ese trasero y genitalia.

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No a todes se les frunce con la idea de sentarse en la cara de alguien. Hay quienes aprovechan la sentada para abrirse y regodearse en el rostro entero del amante como un acto de dominación bastante goloso y asfixiante. El artista japonés Namio Harukawa pinta a unas gigantas de tafanarios como el mapa de Australia que exprimen entre sus enormes nalgas a las pobres caritas de unos hombres que son literalmente devorados por sus culos.

En el mundo de las parafilias estaríamos hablando del facesitting, si sólo se trata de sentarse en el rostro y ser mamad@, pero quizás sería salirofilia el sentón con apretón de fascia, porque se trata de dominio o denigrar…incluso es un movimiento preferido de los coprófilos.

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Muslos mariposa: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestros polis potables y las urgencia de uniforme

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El piropo a un hombre no es acoso

Los piropos que las mujeres emiten hacia los hombres no son iguales a los que ellos nos tiran. Ni aunque sea un montón de lobas encimosas sobres de un chavito virgíneo, el significado y la carga de violencia de un tipo de piropo respecto al otro, es distinto.

Un policía de una corporación mexa, presuntamente, porque ya saben que en internet hay cada falsedad, publicó una foto en la cual y según la opinión de muchas, se ve guapísimo, mamey, sabroso y untable. Para mí, más bien, parece de esos batos bien producidos que en cualquier momento se van a arrancar los pantalones y van a quedar en una perturbadora tanga plateada. Es decir, parece stripper.

Las reacciones a la foto del policía fueron demasiado divertidas: hubo comentarios de diversos grados de obscenidad que sonaban a urgencia, porque en cada uno se presentaba una alternativa a violar al policía sabroso.

Suena horrible la palabra violación en cualquier ámbito, pero éstas santas mujeres, sólo están replicando siglos y siglos de batos vociferándo frente a las nalgas y los senos de las morras. Es como cuando los chavitos empiezan a tener desplantes machines que los empoderan: es igual con las brujeres. Creen que por chulearle el culo a un señor, o por gritarle de que tiene buen trozo, o por acosarlo solicitándole que le dé para llevar, adquieren un poder con el que no nacieron: el que le adjudicamos al hombre.

Consideramos que por imitación o dominación adquiriremos un poder que no necesitamos: ¿para qué chuleamos al viejo con piropos si va a aflojar bajo cualesquiera que sean las circunstancias? No sé si es mi imaginación o la contaminación que ha hecho sus estragos, pero casi ningún hombre se niega al vaso de agua de alguien que se le ofrece.

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Entonces los varones al ser piropeados, algunos de ellos, creen que reciben algo merecido y el resto, se saca de onda porque no se cree suficientemente guapo como para que alguien le grite que qué buenas nalgas.

No recuerdo haber piropeado a ningún hombre, quizás a algún stripper ya estando yo en ebrio completo, pero tampoco. Esa sería una circunstancia justa para echarle flores a un tipo, e incluso en algunos surte efecto motivador y quizás hasta se empinen más. Otro escenario para un piropo hacia un bato es el de la lucha libre, en donde por supuesto, nos goloseamos de los ídolos del pancracio. (Gracias diositas por permitirme escribir “del pancracio…”, me encantan las luchas).

Pero temo decir querido público, que en ninguno de los casos mencionados se asume como acoso o violencia el piropeo, porque es parte incluso de los usos y costumbres de esas actividades, como lo es en el table dance cuando se desbocan los morros calentureados.

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Tampoco con el policía, a quien lo menos que le dijeron fue “al pan pan y al vino vino y mi culo a tu pepino”. Eran mujeres actuando machines, pero debo reconocer que la originalidad en los piropos fue lo que al final se robó la atención.

De giros calenturientos, urgidos, de “vamos a hacer el 69”, “…el 71” y hasta el “42: yo en cuatro y tú en dos…”, los presuntos piropos al policía abrieron otro debate sobre el acoso y la violencia.

La violencia de género es la que nos indica porque no son los mismos piropos: un hombre al piropear a una mujer en la calle, la intimida y la asusta, situación que no sucede cuando una mujer piropea a un hombre. Las mujeres piropean por imitación, como un primate que aprende las mismas mañas de sus pares humanos, y los hombres piropean por territorialidad y porque creen que deben mear alrededor de todas las que puedan, y con las que no pueden.

Ash, me reí demasiado de los comentarios y evidencia la buena salud del albur y lo acomodaticio que es para las necesidades femeninas, con aquellas señoras intentando “enmelchocharle la peluda” y con ganas de ser caguamas para “que me empines todo el día”. Suena mucho a justificar las obscenidades de las miembras de mi especie, pero un poco de sabroseo al culo de un señor vestido de uniforme, nunca afectó a nadie.

 

Firmes: elia.martinez.rodarte@gmail.com

Mi piropo… xD