Nuestros polis potables y las urgencia de uniforme

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El piropo a un hombre no es acoso

Los piropos que las mujeres emiten hacia los hombres no son iguales a los que ellos nos tiran. Ni aunque sea un montón de lobas encimosas sobres de un chavito virgíneo, el significado y la carga de violencia de un tipo de piropo respecto al otro, es distinto.

Un policía de una corporación mexa, presuntamente, porque ya saben que en internet hay cada falsedad, publicó una foto en la cual y según la opinión de muchas, se ve guapísimo, mamey, sabroso y untable. Para mí, más bien, parece de esos batos bien producidos que en cualquier momento se van a arrancar los pantalones y van a quedar en una perturbadora tanga plateada. Es decir, parece stripper.

Las reacciones a la foto del policía fueron demasiado divertidas: hubo comentarios de diversos grados de obscenidad que sonaban a urgencia, porque en cada uno se presentaba una alternativa a violar al policía sabroso.

Suena horrible la palabra violación en cualquier ámbito, pero éstas santas mujeres, sólo están replicando siglos y siglos de batos vociferándo frente a las nalgas y los senos de las morras. Es como cuando los chavitos empiezan a tener desplantes machines que los empoderan: es igual con las brujeres. Creen que por chulearle el culo a un señor, o por gritarle de que tiene buen trozo, o por acosarlo solicitándole que le dé para llevar, adquieren un poder con el que no nacieron: el que le adjudicamos al hombre.

Consideramos que por imitación o dominación adquiriremos un poder que no necesitamos: ¿para qué chuleamos al viejo con piropos si va a aflojar bajo cualesquiera que sean las circunstancias? No sé si es mi imaginación o la contaminación que ha hecho sus estragos, pero casi ningún hombre se niega al vaso de agua de alguien que se le ofrece.

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Entonces los varones al ser piropeados, algunos de ellos, creen que reciben algo merecido y el resto, se saca de onda porque no se cree suficientemente guapo como para que alguien le grite que qué buenas nalgas.

No recuerdo haber piropeado a ningún hombre, quizás a algún stripper ya estando yo en ebrio completo, pero tampoco. Esa sería una circunstancia justa para echarle flores a un tipo, e incluso en algunos surte efecto motivador y quizás hasta se empinen más. Otro escenario para un piropo hacia un bato es el de la lucha libre, en donde por supuesto, nos goloseamos de los ídolos del pancracio. (Gracias diositas por permitirme escribir “del pancracio…”, me encantan las luchas).

Pero temo decir querido público, que en ninguno de los casos mencionados se asume como acoso o violencia el piropeo, porque es parte incluso de los usos y costumbres de esas actividades, como lo es en el table dance cuando se desbocan los morros calentureados.

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Tampoco con el policía, a quien lo menos que le dijeron fue “al pan pan y al vino vino y mi culo a tu pepino”. Eran mujeres actuando machines, pero debo reconocer que la originalidad en los piropos fue lo que al final se robó la atención.

De giros calenturientos, urgidos, de “vamos a hacer el 69”, “…el 71” y hasta el “42: yo en cuatro y tú en dos…”, los presuntos piropos al policía abrieron otro debate sobre el acoso y la violencia.

La violencia de género es la que nos indica porque no son los mismos piropos: un hombre al piropear a una mujer en la calle, la intimida y la asusta, situación que no sucede cuando una mujer piropea a un hombre. Las mujeres piropean por imitación, como un primate que aprende las mismas mañas de sus pares humanos, y los hombres piropean por territorialidad y porque creen que deben mear alrededor de todas las que puedan, y con las que no pueden.

Ash, me reí demasiado de los comentarios y evidencia la buena salud del albur y lo acomodaticio que es para las necesidades femeninas, con aquellas señoras intentando “enmelchocharle la peluda” y con ganas de ser caguamas para “que me empines todo el día”. Suena mucho a justificar las obscenidades de las miembras de mi especie, pero un poco de sabroseo al culo de un señor vestido de uniforme, nunca afectó a nadie.

 

Firmes: elia.martinez.rodarte@gmail.com

Mi piropo… xD

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Sin bragash

El viejo truco (Vol. 69)

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Uno de los más gastados y viejos trucos de las señoras heterosexuales, transgénero, travestis y quien se atreva a llevar una falda, es ponerse el vestidito matón y debajo van a pelo: sin calzones.

La libertad del aire en pleno chocho nada más para provocar al pobre incaut@.

La beneficiaria de este frescor bajo la falda en tiempos calientes como se viven en el verano mexicano, más aún en el desierto norteño, orea la melena de abajo, porque arde.

Es tan importante no usar calzones a veces porque es un mensaje directo para la persona de nuestros intereses, de que debe de desenfundar de inmediato y proceder.

Creo que llegar sin calzones representa una de esas obviedades de un mensaje, en el ejercicio de la actividad sexual, cosa que no te enseña la tonta pornografía, que más bien está poblada de señoras operadas con calzones bien sexosos según ellas…Si una se concentra en hacerle saber al amasi@ que no trae calzones es que sí quiere coger.

La piel desnuda es la mejor lencería, y la verdad querida pública, si no poseen unos calzones y brassieres matones, y más bien están balaceados los que están en uso, mejor a pelo morras. La ropa no siempre cumple la función de seducir.

Igualmente los caballeros. Evítennos ese momento horrible de ver sus ropas interiores en girones, guácala. Preferible bajar un pantalón y que nos salte un pene a la cara bien duro, que bajar el pantalón y ver un calzón roto o con el resorte lleno de holanes. Horror.

La ausencia de calzones debe ser un acto inesperado: una llega y se franelea, y espera a que el depositario de la sorpresa llegue por sí mismo con su manita santa hacia la frontera que divide la nalga derecha de la izquerda.

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Y por la reacción hacia semejante hallazgo vale la pena todo ese momento raro que una pasa caminando con el coño al aire.

La que se quiera poner guapa y atrevida, no puede salir sin preparación hacia su pareja o amasio sin ciertas advertencias, si es que quiere prescindir de las brag-ash.

La depilación total de la zona de la vulva no va con la ausencia de calzones, porque la tela de los mismos evita el roce de la piel, en especial cuando está recién despelucada.

Puede irritarse un poco, y en vez de llegar con toda la genitalia suave y esponjosa, se verá enrojecida y quizás inoperante.

Las personas que quieren prescindir de las bragas, deben hacerlo cuando lleven falda o vestido, y ya van por su cuenta respecto al largo y cuánto van a dejar que se aparezca la genitalia. Cruzar y descruzar las piernas, así como subir y bajar de un coche, o escaleras, son cuestiones a considerar.

No es recomendable prescindir de los calzones cuando se usarán pantalones porque pueden irritar la zona vulvar, en especial los de mezclilla, que a veces se entierran en medio del coño. Lo irritan e incomodan.

Levantarse la falda y sólo sentarse para un coito, es una de esas prácticas sexuales que se pierde en los anales del tiempo, si consideramos que la ropa interior no era como una posesión de todas las clases sociales. Las calzoneras y protecciones para la pudenda se fueron desarrollando en la medida que las piernas, nalgas y coños de las mujeres iban acotumbrándose a otras ropas.

Andar sin calzones en los días de la regla, es impensable, a menos que quieran dejar un rastro apestoso para que alguien las encuentre.

La práctica del descalzonamiento es también un acto sexual en sí, si avisamos de antemano que andaremos oreado la genitalia bajo nuestras faldas. Nadie se resiste a ese anuncio. Es un juego de fantasía que tod@s disfrutamos.

Y lo mejor de este arreglo bajo las faldas es el acceso fácil al placer que nosotros esperamos obtener tras andar a pelo.

Ya sin calzones y si eres demasiado coital o te encanta la digitación o lengueteo de tu coña, el aireamiento te será placentero y una práctica de las preferidad para erotizarse y jugar al dedeo.

Nos vemos en las redes sociales en @Ivaginaria en Twitter y en Facebook. Y en www.ivaginaria.wordpress.com

 

¿Funcionará el pito de Mancera?: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

 

 

La posición que le dio al 69 su lado digital

Al 69 le sigue el 71

Para beneplácito de las masas que aún viven en la inopia, hoy hablaremos de la posición del 71, que es una pieza del kamasutra urbano y posmoderno, además de que ya califica como un malabar de circo y hasta como albur.

El 71 es la misma posición del 69 con un agregado extra. Recordemos que el 69 es la ejecución de sexo oral simultáneo. Un hombre pone su boca en la vulva de una mujer mientras ella tiene su boca en el pene. Esta combinación no tiene restricciones y es muy común en parejas heterosexuales, homosexuales, lesbianas y todas las combinaciones de la fauna humana que se les ocurran.

Como la boquita se prende a una genitalia, pues las manos participan en un 69 como ayudante: abren orificios, acomodan traseros, palmean pieles, soban tramos de carnes, se ocupan de entretener a testículos, clítoris y la zona del culo. Cuando alguien realiza un 69 y atiende digitalmente el ano de la otra persona además de succionarle los genitales, entonces tenemos un 71. Dos dedos que al mismo tiempo dan placer a culitos.

En México, una zona sagrada del culo del mundo, nuestros hombres siguen padeciendo problemas de identidad con su trasero, y no lo sueltan ni en nombre de la buena vecindad. Estamos de acuerdo entonces que realizar una posición como el 71 en México, sería un proceso al que tendríamos que arreglar con muchas negociaciones.

Una de las cosas que todos los seres humanos deben hacer antes de morir, es arreglar sus asuntos con su tafanario. Un gran porcentaje de la felicidad humana se les está yendo de las manos nada más por no arriesgarse a hacer un 71 por ejemplo, porque ello implicaría que el bonito fuese transgredido.

En una maniobra como la que implica el 71, sería una buena forma de empezar a apreciar al culo como zona de placer, porque siempre se tiene la falsa creencia o se asume como obligación, el hecho de que el orificio anal debe ser penetrado. Ash.

Las caricias alrededor de la zona anal, a quien empiece a compartir esa región de su cuerpo, le servirán como tranquilizador y apaciguador. El placer en la zona del tafanario posee una intensidad mayor, porque es un goce “transgresor” y por la enorme sensibilidad de la zona. Además, acéptenlo querido público, la gratificación del sexo anal es como la sangre al vampiro. Much@s se vuelven adict@s. Están en su fase: ya se sientan sol@s.

Pero ésa tampoco es una manda. Sentir un 71 con una penetración total de un dedo, no es una experiencia para tod@s, porque la zona siempre será sensible, ergo, un sitio en donde se experimenta dolor. El lubricante a base de agua es indispensable y no se limiten cuando le pongan pasta al culito. Mientras más lubricado mejor.

Igualmente en una práctica digital como la del 71, el dedo deberá estar perfectamente lubricado porque recuerden que ni el culo ni el dedo generan su propia lubricación. Salivazos o cualquier humectación genial que se les ocurra, está prohibida. Échenle lubricante como si fueran a embetunar un pastel. Esta zona con todas sus controversias y necesidades, se convierte en una práctica entrañable, porque a nadie le gusta que le revienten ese sitio sin cortesías ni precauciones. Toda intromisión en y con el culo, es violenta, incluso escribir su nombre. Ahora imagínense encontrarse en una succión mutua y luego que les visiten el bonito de buenas a primeras.

El 69 es una posición bastante dinámica y poderosa, y acompañar con el dedo atendiendo a los orificios anales, me parece una de las mejores posiciones que hemos comentado, porque no sólo se trata de poner la cara de un señor, sino que además se puede recibir atención trasera, lo cual le da placer a nuestros hoyos preferidos.

Los juguetes o enseres vibradores serán acompañantes idóneos del culo, y recuerden no usarlos si estimula sus esfínteres. Quizás la mayor contraindicación de la manipulación de la zona anal: el encuentro con la caca sería inminente ante una falta de control.

Y antes de que se apliquen a cualquier sitio del cuerpo al que no le da el aire ni el sol, a lavarlo, más aún en estos calores africanos.

 

69eando: elia.martinez.rodarte@gmail.com