Poner el condón con la boca: tu último truco…

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El condón puesto con la boca

Es una delicia poner un condón en la boca y la verdad es que, los batos se quedan cabras, así como si una acabara de realizar un truco circense. Su caritas de ilusión, aush, son épicas.

Les contaré paso a paso, con muchas venas y látex, cómo se desenrolla un condón utilizando la cavidad bucal, los labios, la lengua y malamente, los dientes, algunes.

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Es encantador aventarse ese tiro, pero es la forma más insegura de utilizar un condón en un pene. Es decir, si después de desenrollarlo con labios y dientes, pretenden montarse en ese falo y pompear, en un rango entre duro y muy salvajón, diría que no es recomendable.

Los condones al ser desenrollados con la boca posiblemente sean mordidos o rasgados por los dientes, y un condón rasgado es inútil y no tiene caso. Deben de practicar con muchos condones para lograr el desenrollado perfecto, que de hecho debe ser ejecutado sólo con los labios, presionando el tallo con la lengua un poco para que el hule se acomode a los lados del hermoso pene.

Los labios, los dientes y la lengua interactúan de una manera que son éstos los que hacen el forrado, pero por muy manos libres que se sientan, deben intervenir los dedos en algún momento. No todes son tampoco muy garganta profunda para instalar el condón en penes muy largos, pero si alguien les dice que no batallaron para poner el condón con la boca hasta el fondo, es que, o está de tamaño mediano a bajo o que no estaba muy erecta, lo cual es un sinsentido.

Al coronar el pene para poner un condón, la punta del hule se aprieta, en el receptáculo para el semen, para que quede espacio para los espermatozoides cuando salgan. Esta operación es complicada y no factible de realizarla con la boca si no se ayudan con la mano. Si no realizan el movimiento de dejar el receptáculo del aire libre para la esperma, ni se molesten en pompear con ese preservativo y menos si el señor anda muy cargado.

Una de las misiones del condón es preservar el semen dentro del látex o silicona, y sabemos que la presión de la malteada puede romper el condón, o sacarlo, o desbordarse en los casos escandalosamente lácteos.

No es la forma correcta de utilizar el condón, aunque nos encante ponerlo con la boca. Y llos en su infinita sabiduría sobre el guiaguis, van a llevar tu boca hacia su pene todas las veces que les sea posible. Sin meter siquiera las manos.

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Al deslizar el condón por el pene, la boca puede lastimar su material y no guarda espacio para la eyaculación. No es una forma segura de utilizarlo, pero quizás en el juego sexual, sea nutricio y divertido. No estaría mal probar con condones de sabores y con texturas para la lengua. Nuestro órgano pulposo como lo es la lengua, es hipersensible y es el catador de nuestra alma, entonces a mamar con alegría.

Existen algunas leyendas urbanas sobre gente que se ha atragantado con un condón o se broncoaspira con el mismo, pero suena a mucho descontrol o a sexo ya muy borrachos. Sigan su instinto hacia un fornicio, coito y meneo seguro y saludable: piensen y busquen la seguridad de sus parejas sexuales antes de meterles por el ano un desodorante o de que intenten levantarles en peso.

Recuerden también que el condón es un método de barrera y la idea es que separe al pene con el látex, de nuestros hoyos naturales. Esto incluye a la boca, la cual sí toca a la piel desnuda del pene cuando se desenrolla el preservativo, lo cual es riesgoso si es sexo casual o alguien que no conocemos bien. El condón no nos protege del virus del papiloma humana, del herpes, úlceras o verrugas genitales, por ello hay que cuidar cuando rondamos esa zona con la boca.

Vi algunos videos y tutoriales sobre cómo ponerlo, y sólo me quedó claro que ya muy poca gente sabe mamar bien, pero de que sigue siendo el pene, el preferido de todos los tiempos, es verdad. Sólo hace falta ver qué manera de tragar…

 

Te conviene: elia.martínez.rodarte@gmail.com

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Facesitting

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Sentarse en la cara: el desafío

No pasa un día sin que estemos con feminicidios, viejos verdes sabroseándose la imagen de una violación, niñas madres, violencia…Imaginemos que nuestro país vive una sexualidad responsable, gozosa, saludable, consensuada y por ello hoy hablaremos de lo bonito – y lo raro- de sentarse en la cara de alguien, sea para poner la genitalia o el culo.

El ejercicio de sentarse en la cara de otr@, de poner el culo y la genitalia literalmente en la fascia de una persona, es uno de los actos de intimidad más significativos entre compañeros sexuales. O hay mucha confianza para afrontar ese nuevo universo o bien, están muy calientes y de pronto alguien se montó.
En la historia de las sentadas en la cara, las mujeres somos las que llevamos mano, en especial porque poseemos más orificios explorables con la lengua, la boca, los labios, la nariz y hasta con las pestañas.

Sin embargo los hombres, al posar su tafanario en el rostro de alguna persona, exponen absolutamente su zona perineal, siendo receptivos a una buena lamida. Para las personas de manos diestras, pueden aprovechar la lengüeteada anal y perineal, para agitar con fuerza el pene en una masturbada vigorosa. Esa malteada va a llegar hasta la pared, de mí se acuerdan. Es una maniobra difícil, un tanto controvertida, pero es de esos movimientos sexuales en los que el semen sale desde los confines más remotos de los cojones. El perineo es el santo grial del cuerpo masculino, y hay que saber llegar.

Debemos agradecer el sentón, porque es un acto de confianza. Imagínense qué postura asume un@ cuando se sienta en cara de alguien: para empezar, se debe pasar la pierna por encima y ya en ese pasón y de oteada, lo más profundo de nuestro cuerpo se expone a la vista en primer plano, de quien nos acompaña en el fornicio. Es un momento hiperreal en nuestras existencias.

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El pelo, el aroma de la genitalia y del culo, la densidad de la mata, el aguante para mantenerse en la posición sin dejarle caer toda la humanidad a la persona, son factores que debemos de considerar antes de enchufarnos a la boca ajena con nuestra pudenda.

Además de que la zona debe estar lo mejor acicalada y limpia posible, pelos, jabonazo y mucha agua para eliminar esmegmas y olores, en muchos casos es necesario utilizar métodos de barrera sobre los orificios. No nos podemos soltar lamiendo ni mamando a cualquiera. Acuérdense de lo que les conté sobre la salmonelosis que le dio a un compadre por hacerle besos negros a dos muchachas.

Un hule para un cunnilingus o un beso negro, se puede elaborar cortando un condón a la mitad, a lo largo y sin separarlo. Que quede como unas alas de angelito que permitan estirar el látex y facilitar la exploración de la lengua, pero con el plástico de por medio. Ahí sí les conviene usar condones de sabores y con textura si quieren, para que el culo o la genitalia sientan sabroso y su lengua se estimule. Por ejemplo un condón rugoso y texturizado que excita la boca al contacto o uno con sabor a mentol, siempre son estimulantes. Pueden utilizar plástico u otro material acomodable para mamar, pero no está chido dejar que una persona random se siente en nuestra cara, si no sabemos en dónde han estado ese trasero y genitalia.

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No a todes se les frunce con la idea de sentarse en la cara de alguien. Hay quienes aprovechan la sentada para abrirse y regodearse en el rostro entero del amante como un acto de dominación bastante goloso y asfixiante. El artista japonés Namio Harukawa pinta a unas gigantas de tafanarios como el mapa de Australia que exprimen entre sus enormes nalgas a las pobres caritas de unos hombres que son literalmente devorados por sus culos.

En el mundo de las parafilias estaríamos hablando del facesitting, si sólo se trata de sentarse en el rostro y ser mamad@, pero quizás sería salirofilia el sentón con apretón de fascia, porque se trata de dominio o denigrar…incluso es un movimiento preferido de los coprófilos.

Nos vemos en las redes: Facebook, Twitter y http://www.ivaginaria.wordpress.com

 

Muslos mariposa: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestros polis potables y las urgencia de uniforme

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El piropo a un hombre no es acoso

Los piropos que las mujeres emiten hacia los hombres no son iguales a los que ellos nos tiran. Ni aunque sea un montón de lobas encimosas sobres de un chavito virgíneo, el significado y la carga de violencia de un tipo de piropo respecto al otro, es distinto.

Un policía de una corporación mexa, presuntamente, porque ya saben que en internet hay cada falsedad, publicó una foto en la cual y según la opinión de muchas, se ve guapísimo, mamey, sabroso y untable. Para mí, más bien, parece de esos batos bien producidos que en cualquier momento se van a arrancar los pantalones y van a quedar en una perturbadora tanga plateada. Es decir, parece stripper.

Las reacciones a la foto del policía fueron demasiado divertidas: hubo comentarios de diversos grados de obscenidad que sonaban a urgencia, porque en cada uno se presentaba una alternativa a violar al policía sabroso.

Suena horrible la palabra violación en cualquier ámbito, pero éstas santas mujeres, sólo están replicando siglos y siglos de batos vociferándo frente a las nalgas y los senos de las morras. Es como cuando los chavitos empiezan a tener desplantes machines que los empoderan: es igual con las brujeres. Creen que por chulearle el culo a un señor, o por gritarle de que tiene buen trozo, o por acosarlo solicitándole que le dé para llevar, adquieren un poder con el que no nacieron: el que le adjudicamos al hombre.

Consideramos que por imitación o dominación adquiriremos un poder que no necesitamos: ¿para qué chuleamos al viejo con piropos si va a aflojar bajo cualesquiera que sean las circunstancias? No sé si es mi imaginación o la contaminación que ha hecho sus estragos, pero casi ningún hombre se niega al vaso de agua de alguien que se le ofrece.

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Entonces los varones al ser piropeados, algunos de ellos, creen que reciben algo merecido y el resto, se saca de onda porque no se cree suficientemente guapo como para que alguien le grite que qué buenas nalgas.

No recuerdo haber piropeado a ningún hombre, quizás a algún stripper ya estando yo en ebrio completo, pero tampoco. Esa sería una circunstancia justa para echarle flores a un tipo, e incluso en algunos surte efecto motivador y quizás hasta se empinen más. Otro escenario para un piropo hacia un bato es el de la lucha libre, en donde por supuesto, nos goloseamos de los ídolos del pancracio. (Gracias diositas por permitirme escribir “del pancracio…”, me encantan las luchas).

Pero temo decir querido público, que en ninguno de los casos mencionados se asume como acoso o violencia el piropeo, porque es parte incluso de los usos y costumbres de esas actividades, como lo es en el table dance cuando se desbocan los morros calentureados.

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Tampoco con el policía, a quien lo menos que le dijeron fue “al pan pan y al vino vino y mi culo a tu pepino”. Eran mujeres actuando machines, pero debo reconocer que la originalidad en los piropos fue lo que al final se robó la atención.

De giros calenturientos, urgidos, de “vamos a hacer el 69”, “…el 71” y hasta el “42: yo en cuatro y tú en dos…”, los presuntos piropos al policía abrieron otro debate sobre el acoso y la violencia.

La violencia de género es la que nos indica porque no son los mismos piropos: un hombre al piropear a una mujer en la calle, la intimida y la asusta, situación que no sucede cuando una mujer piropea a un hombre. Las mujeres piropean por imitación, como un primate que aprende las mismas mañas de sus pares humanos, y los hombres piropean por territorialidad y porque creen que deben mear alrededor de todas las que puedan, y con las que no pueden.

Ash, me reí demasiado de los comentarios y evidencia la buena salud del albur y lo acomodaticio que es para las necesidades femeninas, con aquellas señoras intentando “enmelchocharle la peluda” y con ganas de ser caguamas para “que me empines todo el día”. Suena mucho a justificar las obscenidades de las miembras de mi especie, pero un poco de sabroseo al culo de un señor vestido de uniforme, nunca afectó a nadie.

 

Firmes: elia.martinez.rodarte@gmail.com

Mi piropo… xD