El culo es democracia

(presten, siéntense, arrimen, me das miedo gua gua bla bla…)

Qué lindo es tu cu cu…

Todo surgió a raíz de que yo iba manejando y en una esquina, de un saltillense taller mecánico cuya identidad resguardaré para protección del tafanario del individuo, un señor se agachó para recoger algo.

Se puso en cuclillas y en verdad querido público, es el peor escote de plomero que he visto en mi vida. Para empezar se le bajó el pantalón como a media nalga, y del bajón saltó un montón de pelos, como si el buen hombre estuviese cagando una peluca. Aunque ya no quise mirar, mis ojos no podían más que verle el culo a ese hombre, mientras transcurría la luz roja más larga de la historia de la exhibición de zonas anales.

Todos los culos de hombre son feos. Perdónenme, quisiera decir que los adoro sin condiciones, pero cada vez que un hombre muestra su anualidad al mundo al agacharse, está confirmándolo una y otra vez.

Porque por alguna extraña razón, los hombres bugas heterosexuales (entre comillas) no tienen ningún reparo en ponerse en cuclillas y enseñar la rayita de las nalgas. Nosotras al menos, en ocasiones, no damos el tangazo cuando nos ponemos en cuclillas ni tampoco andamos enseñando calzones a menos que ello sirva para nuestros intereses y fines que nos convengan.

A estas alturas de la vida y de la moda, ninguna anda por el mundo sin un calzón o tanga o hilo o braga que no le sirva para alguna estrategia sexosa, así como algunas no se ponen calzones y creo que es un hit.

Sin embargo, cualquier culo de mujer es más o menos potable, no da asco a la primera oteada y sabemos que con un leve meneo sacudidor de aires ya dio otra vuelta más la tierra.

Siendo el culo una zona tan controversial para los hombres y un sitio feo, no suele ser despreciado. La banda gay se regodea en los cachetes y predios anales y muchas mujercitas del universo tienen que hacerle su beso negro a su charro porque si no se le pasma la leche al niño. Eso quiere decir que el culo va más allá de un sitio feo, sino que es un delicado centro de placer. El otro día estando con un grupo de lesbianas, en una mesa informal, platicaban del placer anal como una de las últimas fronteras a las que habían llegado alegremente y dejando atrás los reparos con este sitio erógeno. Además sacaron unos dildos aquellos, que parece que íbamos a jugar a la guerra de las galaxias.

Sin embargo ante el goloseo viene la desgracia de verlo. Cuando hicimos la fotografía de Spencer Tunick en el Zócalo en 2007, todos esos 18 mil que fuimos, tuvimos que vernos los culos los unos a los otros en una controvertida posición. Hincados, codos brazos y cara en el piso, estábamos lo suficientemente empinados como para ver el asterisco de vari@s. Fue así como en nuestras mentes se nos quedó signado el mero epicentro del hoyo sagrado del que estaba adelante, con todos sus huevos colgates y el pene bastante asustado de ver a tanta gente y el multihoyos del culo de la mujer, que enseña muchos agujeros con diferentes humedades. Fue una clase instantánea de anatomía. Esa posición debió llamarse la del nies, porque quedaron expuestos y al aire muchos perineos, como si no fuese ya suficiente con toda esa celulitis que vimos.

Por eso esta reflexión sobre el culo masculino, sólo es para plantear ese extrañamiento a su condición de cosa fea, pero adorable. Seguro conoces a alguien así. Sin embargo, señores, por el bien de la nación, ahoy tan jodida, orienten sus esfuerzos para no flashearnos con el espectáculo de su tafanario expuesto de forma morbosa y que nos sirva para burlarnos, entonces pónganse calzones en buen estado…pónganse calzones: punto.

Hoy estaremos en Matamoros 925 a partir de las ocho de la noche, hablando sobre zona erógenas (culito también ñam) y el condón femenino. Aprenderemos a ponerlo. Esto es en el Barrio Antiguo en Monterrey. Si quieres ir y aprender, también puedes seguir mis eventos en Ivaginaria en Facebook y en @Ivaginaria en Twitter. Vamos poco a poco a sacar a esa genitalia a pasear.

Su motivo: elia.martinez.rodarte@gmail.com

PS: Gracias a Erick Vázquez por el título “El culo es democracia”, como sea diré que se me ocurrió a mí compadre, XD ❤

Anuncios

Escribir, un oficio de nalgas: Alfonso Reyes

bolitas

Lectura de tafanario

Podríamos hablar de las nalgas durante la eternidad sin aburrirnos, porque entre el albureo y los masajeamientos de la palabra, hay mucho qué decir.

Existe una ciencia, una práctica o disciplina, no sé cómo definirlo en mi mente, denominada la rumpología y se trata de adivinación mediante la lectura de los pliegues, bordes, dobleces texturas y formas de las nalgas. Tanto de la izquierda como de la derecha.

La principal precursora de la rumpología, es la mamá de Sylvester Stallone, la señora Jackie Stallone, quien ha practicado la adivinación del futuro analizando las nalgas de muchas personalidades. Existen videntes de esta técnica que pueden leer el nalgatorio con tan sólo mirar el derriere sin tener que acercarse mucho al trasero. Incluso sin que la persona se tenga que quitar la ropa.

“También sostienen que el glúteo derecho representa el hemisferio cerebral izquierdo y nos predice lo que vendrá, mientras que el glúteo izquierdo representa el hemisferio cerebral derecho y nos habla sobre nuestro pasado”, dice la nota publicada en un diario sudamericano llamado www.deperu.com, de donde presuntamente es originaria Bibian Arango, una de las practicantes de la rumpología con más horas nalga y adivinación con esta técnica.

Las formas de las nalgas, además de revelar nuestras atrocidades pretéritas y lo que no quisiéramos saber del futuro, son diversas y poseen diversos significados.

Las nalgas con forma de pera son las que corresponden a personas pacientes y de carácter firme; las de manzana son de gente asertiva, con mucho carisma y dinamismo; las de forma redonda son las de individuos alegres y optimistas…y adivinen cómo son las personas de nalgas planas: ¡unos nabos! “…indica que es una persona inútil, negativa y triste”, dice la nota sudamericana.

De todas las prácticas adivinatorias que conozco, ésta es la que más discrimina al marchante, porque de entrada cualquier desnalgad@ ya está condenado a que se lo cargue el payaso (cosa que en México puede ser tomado a la letra).

Pero eso de leer las nalgas, aunque la mamá de Rambo diga que es una práctica antiquísima de los babilonios y de los hindúes, no es ninguna cosa que sea complicada.

Unas nalgas que se fruncen y desfruncen continuamente revelan inseguridad y una conciencia plena de que se tiene un trasero no agraciado. Un tafanario cuadrado, indica que son parte de la enorme población sedentaria que nada más está cuajando la grasa en una silla. A este le corresponde la terrorífica nalga del juicio, que tanto vimos en aquellos días apocalípticos de mujeres con pantalones a la cadera. Qué cosas vieron mis ojos. La nalga del juicio es patrimonio de la humanidad, así como la celulitis, producto también de la planchada de nalga.

La nalga colgada habla de una persona que camina poco. La nalga metida es como un castigo bíblico, porque por lo general viene acompañada de un cuerpo igual de extraño, que no se logra balancear ante la ausencia de nalga. Debo de señalar que para mi personal gusto, si toco en donde debe haber una nalga y no hay tal, sí me siento decepcionada.

Una nalga abundosa, con doble carne, con cierto bamboleo no demasiado gravitacional, es mexicana, sin duda. Por lo general están contentas, les gusta el pompeo, son entusiastas, lucen bien con casi cualquier cosa (excepto mallas blancas, no se excedan nalgonas), son respondonas asegún la alimentación de la dama y uno de sus dones es que guardan, la nalga izquierda y la derecha, al amor de tus amores.

Además la actitud de la nalga de cualquier persona cuenta. No sólo es producto de cómo haya quedado moldeada por los golpes de la vida. Por ejemplo: nalga que va bamboleando: algo quiere. Nalga enjuta: no está comiendo bien. Nalga firme en exceso en corto tiempo: ¿cuánta grasa te quitaron de la cintura para acomodarla en la nalga, mana? Nalga imaginaria (de esas que sólo se ve el abombado de la ropa): suele ser una bustona y visceversa. Nalga con estrías: ahí estuvieron antes 20 kilos de filete. Nalga relajada y la otra tensa: indecisión.

La rumpología sólo es una forma cuasi legal de tocarle el tafanario a otras personas y sabrosearse con licencia. En México ya habíamos inventado esa ciencia.

Las mías: elia.martinez.rodarte@gmail.com