Las piernas bien abiertas

abreLa conclusión de esta columna es: cierren las piernas, señores. No son esos cojones tan amplios para llevarlos campaneando. Nadie lo cree.

Cada día mientras nos transportamos, encontraremos a un bato que a fuerzas debe viajar cualquier trayecto, abierto de piernas en su asiento, mientras va sentado, abarcando espacios de otras personas, mujeres, menores, niños, bultos. Rara vez lo hará en perjuicio de otro hombre, porque hasta eso, nada más la cara tienen: los varones que invaden otro espacio se comportan como lo hacen algunos mamíferos en sus hábitats naturales.

No van a irle a rascar los cojones a otro tipo que va sentado en el asiento de junto, porque saben con quién pasarse de veras en el metro, el camión, o en cualquier sistema en el que deba un@ arrenalgarse junto con nuestros presuntos semejantes.

Ahora que Estados Unidos se ha vuelto una tierra de odio creciente y prejuicios galopantes, el llamado manspreading se ha convertido en la forma en cómo muchos inician la violencia racista o sexista. Manspreading es cuando un señor va con las piernas abiertas en su asiento del transporte público, invadiendo los espacios de las personas que están junto a él.

Las anécdotas en México sobre estos tipos invadiendo terrenos ajenos, se convierten en virales, porque los vemos abiertos de patas en videos, fotos, memes, burlas de cualquier índole porque no nada más se despatarran, sino que viajan en la impunidad, como quien hace su graciosada. Es una construcción mental difícil de desterrar de la mente masculina, que ordena al individuo a expandirse en el asiento por su pesado equipo entre las piernas.

No creo que haya disminuido este fenómeno pese a los continuos señalamiento del mismo e incluso su nominación como cualidad de  un acosador o abusador.

Por más que ellos intenten defender ese espacio, y quieran atribuir a unos huevos grandes la necesidad de orear el escroto, debemos de estar conscientes de lo básico de ser civil y de vivir en una civilización.

El colmo del manspreading en los videos en internet, fue la friega que un hombre afroamericano le pone a una mujer, rompiéndole el  labio de un puñetazo, porque ella reclamaba su espacio. Manotearon, se gritaron y al final el invasor de asientos hubo de ser sacado del vagón. El agresor no sólo golpeó a la mujer, sino que amenazó con violarla, como había hecho con muchas otras, según dijo. Esto en el metro de Nueva York, un transporte muy similar al de la CDMX, en donde se recorren largas distancias y conexiones.

El mansepreading o la aperturación de piernas de los señores no sólo es una transgresión y un acto de violencia, sino que además es la puntita del acoso sexual y de los tradicionales y hórridos tocamientos en los transportes públicos.

Al nosotr@s tolerar el manspreading, o abrirse de piernas en el transporte, estamos también abriendo la puerta a criterios más laxos en el intercambio y frotamiento de cuerpos.

Es de la cotidianeidad ver a señores con el pene frotando a alguna entidad humana que se deje. De la aproximación de las piernas se pasa al manoseo y a atascarse en donde se pueda, porque la convivencia en un transporte es un acto de sobrevivencia continua. Y ahora, cuidando las pertenencias de un@ porque la banda anda bien ratera últimamente.

Estamos en otro capítulo de andar con el tafanario hacia la pared en el transporte público, que es uno de los ambientes más pesados de lo cotidiano, por la impunidad con la cual muchos batos se conducen tocando nalgas, recargándose en morras o señoras, arrimando el bulto a donde se pueda. Ojalá pudiese haber un rincón de este país en donde podamos estar en  paz y sin estar en guardia de que no te agarren las nalgas o un seno. Esa es la realidad del transporte en lo cotidiano.

No estamos en un pacífico país en el cual podamos zafarnos sin broncas de un abusador, un acosador e incluso de ese señor que le encanta ocupar con las piernas abiertas, el espacio de un asiento y medio. Hay que señalarlos.

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Agarrón: elia.martinez.rodarte@gmail.co

 

 

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Incesto: es lo “normal”

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El incesto es de todos los días

Una relación incestuosa es una que no es casta. En su etimología lo dice y lo condena desde su significado, y en lo cotidiano, es la relación sexual entre consanguíneos, de forma ascendente, descendente y entre herman@s.

Es una “prohibición” convencional humana ancestral que es debatible en todo el planeta, pese a que el incesto es una de las formas de agresión sexual más comunes. Y el factor de género, revictimiza aún más a las personas, en especial ante los muchos embarazos de criaturas con responsabilidad de preñamiento de sus mismos familiares.

Entonces una relación incestuosa es un cúmulo de transgresiones y de agresiones de un familiar hacia otr@, dependiendo del poder que éste o ésta ejerza sobre su víctima. Pero en realidad el incesto es tabú porque no es benéfico para la reproductividad de las personas, debido a los trastornos genéticos que implica el producto de la relación sexual entre parientes muy cercanos. En la convivencia social familiar el incesto es la forma en la que se distorsionan y degradan los roles de cada pariente. Las agresiones derivadas de un incesto, victimizan a niños y a niñas, y en general a las mujeres, en ámbitos privados. La mitad de las agresiones y violencia de género sucede al interior de las viviendas de las víctimas.

En occidente la visión de la interacción sexual coital o de caricias entre parientes, también la regula la religión, cosa que los prelados católicos hasta ahora ven con azote, porque las cortes europeas están edificadas en base a relaciones incestuosas que entablaban para realizar alianzas estratégicas entre reinos. La iglesia siempre les dio su bendición e incluso es célebre el incesto en el caso de algunos papas, empezando con el patriarca de los Medici.

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En mi consideración, la prohibición del incesto es sólo la barda que nos divide de los monos bonobos.

En Europa y en Estados Unidos circula ahora un libro escrito por una autora anónima, periodista y escritora, que relata la relación incestuosa que vivió con su padre, narrando la forma en que sobrevivió a la agresión sexual durante años, hasta que tuvo 21.

“Diario de un incesto” de Malpaso Ediciones en la traducción al español (el original es en inglés), es un volumen presuntamente de una persona real, que narra en poco más de un centenar de páginas, la agresión, el abuso, pero también la conveniencia e incluso placer que esta persona vivió durante 18 años de su vida en una relación sexual tabú e ilícita. La madre fue cómplice silenciosa, el hermano trató de que eso no fuera verdad y miró hacia otro lado y las personas de confianza de la autora lo manejaron como un problema que la víctima debía tratar de superar a como diera lugar, normalizando la violencia sexual de un padre hacia una hija. No es normal en ninguna circunstancia el abuso sexual, incluso aunque pareciese consensuado o acordado. Las personas que sufren de abuso sexual, tocamientos, coitos o relaciones sexuales por parte de sus familiares, conceden o aceptan por temor y porque ejercen poder sobre ell@s.

En “Diario de un incesto” la autora cuenta en primera persona los abusos y la concesión de la relación sexual sin ninguna restricción, lo cual lo convierte en una narración cruda y un testimonio terrible de la realidad de muchas mujeres en el mundo, que quedan marcadas de por vida.

negroEste libro que ya se perfila como el escándalo editorial del otoño, hace visible un problema que incluso, no es de un estrato social ni condición económica. Muchos creen que el hacinamiento y la pobreza son detonadores de la violencia sexual en el hogar, pero es una trangresión humana sin importar las circunstancias.

Curiosamente en países civilizados y vanguardistas, el incesto no es un delito siempre y cuando los parientes no se casen como Japón, España, Francia, Turquía, Rusia, China, Israel y algunos estados de Estados Unidos. Hace 10 años Suiza vivió una fuerte controversia al intentar legalizar el incesto, como una forma de respetar la vida sexual y la elección de pareja de sus ciudadanos. El escándalo se armó, en especial por la protección a los menores.

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Misma sangre: elia.martinez.rodarte@gmail.com

Poner el condón con la boca: tu último truco…

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El condón puesto con la boca

Es una delicia poner un condón en la boca y la verdad es que, los batos se quedan cabras, así como si una acabara de realizar un truco circense. Su caritas de ilusión, aush, son épicas.

Les contaré paso a paso, con muchas venas y látex, cómo se desenrolla un condón utilizando la cavidad bucal, los labios, la lengua y malamente, los dientes, algunes.

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Es encantador aventarse ese tiro, pero es la forma más insegura de utilizar un condón en un pene. Es decir, si después de desenrollarlo con labios y dientes, pretenden montarse en ese falo y pompear, en un rango entre duro y muy salvajón, diría que no es recomendable.

Los condones al ser desenrollados con la boca posiblemente sean mordidos o rasgados por los dientes, y un condón rasgado es inútil y no tiene caso. Deben de practicar con muchos condones para lograr el desenrollado perfecto, que de hecho debe ser ejecutado sólo con los labios, presionando el tallo con la lengua un poco para que el hule se acomode a los lados del hermoso pene.

Los labios, los dientes y la lengua interactúan de una manera que son éstos los que hacen el forrado, pero por muy manos libres que se sientan, deben intervenir los dedos en algún momento. No todes son tampoco muy garganta profunda para instalar el condón en penes muy largos, pero si alguien les dice que no batallaron para poner el condón con la boca hasta el fondo, es que, o está de tamaño mediano a bajo o que no estaba muy erecta, lo cual es un sinsentido.

Al coronar el pene para poner un condón, la punta del hule se aprieta, en el receptáculo para el semen, para que quede espacio para los espermatozoides cuando salgan. Esta operación es complicada y no factible de realizarla con la boca si no se ayudan con la mano. Si no realizan el movimiento de dejar el receptáculo del aire libre para la esperma, ni se molesten en pompear con ese preservativo y menos si el señor anda muy cargado.

Una de las misiones del condón es preservar el semen dentro del látex o silicona, y sabemos que la presión de la malteada puede romper el condón, o sacarlo, o desbordarse en los casos escandalosamente lácteos.

No es la forma correcta de utilizar el condón, aunque nos encante ponerlo con la boca. Y llos en su infinita sabiduría sobre el guiaguis, van a llevar tu boca hacia su pene todas las veces que les sea posible. Sin meter siquiera las manos.

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Al deslizar el condón por el pene, la boca puede lastimar su material y no guarda espacio para la eyaculación. No es una forma segura de utilizarlo, pero quizás en el juego sexual, sea nutricio y divertido. No estaría mal probar con condones de sabores y con texturas para la lengua. Nuestro órgano pulposo como lo es la lengua, es hipersensible y es el catador de nuestra alma, entonces a mamar con alegría.

Existen algunas leyendas urbanas sobre gente que se ha atragantado con un condón o se broncoaspira con el mismo, pero suena a mucho descontrol o a sexo ya muy borrachos. Sigan su instinto hacia un fornicio, coito y meneo seguro y saludable: piensen y busquen la seguridad de sus parejas sexuales antes de meterles por el ano un desodorante o de que intenten levantarles en peso.

Recuerden también que el condón es un método de barrera y la idea es que separe al pene con el látex, de nuestros hoyos naturales. Esto incluye a la boca, la cual sí toca a la piel desnuda del pene cuando se desenrolla el preservativo, lo cual es riesgoso si es sexo casual o alguien que no conocemos bien. El condón no nos protege del virus del papiloma humana, del herpes, úlceras o verrugas genitales, por ello hay que cuidar cuando rondamos esa zona con la boca.

Vi algunos videos y tutoriales sobre cómo ponerlo, y sólo me quedó claro que ya muy poca gente sabe mamar bien, pero de que sigue siendo el pene, el preferido de todos los tiempos, es verdad. Sólo hace falta ver qué manera de tragar…

 

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Para verte mejor…

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Fornicio frente al espejo: etiqueta

A muy pocas personas les gusta verse desnudos. Salvo una morra que vi caminando desnuda por el Zócalo hace mil años durante la fotografía de Spencer Tunick, a nadie he visto conducirse con tanta seguridad sobre su cuerpo. Ella iba encuerada, pelos púbicos al aire, como si fuera a cobrar un cheque de un millón de dólares.

A nadie más he conocido que se conduzca con más garbo en la desnudez en un ambiente de nudismo en vivo. Las teiboleras, bailarines de contemporáneo y otres que se encueran en escena, dominan a su cuerpo como el instrumento de arte que es.

Así debemos actuar frente al espejo mientras forniciamos: como si estuviéramos bien buenotes. No nos queda de otra.

Tener actividad sexual frente a un espejo es un acto de voyeurismo y de exhibicionismo a la vez. Nadie sabe qué es lo que le gusta más hasta que lo experimenta. Un buen ejercicio previo para las mujeres, incluso para conocer mejor la genitalia, es masturbarse frente al espejo. Para saber en dónde tocarse, para saber cómo operan nuestros genitales incluso: una puede observar su propio orgasmo en el espejo, porque somos entidades punzantes.

Así mismo los hombres, pueden ensayar con una paja ante el espejo aunque sus órganos sean expuestos y visibles. La manuela observada puede ayudarles a controlar la eyaculación, a ver las reacciones de su pene mientras se va poniendo duro, cómo les gusta jalarla y también es un ejercicio de tino: pueden echar el semen y tratar de controlar el chorro, por ejemplo, si quisieran tirarlo encima de la cara de alguien y no darle en los ojos, o en la espalda pero que no caiga en el pelo: que aterricen los pececillos en donde mejor les guste de acuerdo a la dirección.

Estos actos que pueden parecer tan ordinarios, ayudan a empoderarnos sobre nuestra genitalia y nuestro cuerpo en sí.

Sin duda el espejo fue acomodado en las alcobas de moteles y hoteles, en echaderos y en sitios sexuales como nuestro cuarto, como una manera de multiplicar el placer exhibicionista y voyeurista. El equivalente sería ver un poco de pornografía mientras un@ se avienta el coito, pero lo importante del espejo es el recreo del placer.

El espejo, como eco del ego, nos devuelve la realidad. Entonces hay que asumirla, como las posiciones y ensayarlas. Nadie dice que va a ser bonito que ustedes de pronto volteen a ver cómo es en verdad su culo, o cómo lucen abiertas de piernas en pose de revista pimienta. Pero la aceptación del cuerpo y sus asegunes, siempre nos conduce a un mayor control del placer.

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La mayor parte del éxito del fornicio, del coito, de fajar rico, consiste en sentirse bien buenos, y con el espejo pueden tambalearse algunas inseguridades, pero si fornician y sienten mirándose al espejo, liados con su compañeros sexuales, se empodera uno mism@ ante la visión de la corporeidad.

Nuestro cuerpo es el vehículo del fornicio. Hasta en las experiencias tántricas y en el sexo virtual, el cuerpo ejerce la actividad sexual y erótica y es el primer receptor se las sensaciones. Ver las reacciones corporales, gestos, apretamientos, pompeos, empinaciones, caricias y fajes, besos y felaciones frente a la imagen que nos devuelve el espejo, nos ayuda a mejorar el abordaje del sexo.

Masturbarse juntos frente al espejo. Realizar el 69. La posición de perrito. El misionero. Cualquier ejecución que realicen observénla y ensayen cómo quieren verse y desde qué ángulo abordar.

Acomoden a sus parejas de forma en que ustedes vean también lo que más les guste en el espejo, mientras pompean o maman, porque eso también es parte de las porras que uno mismo se echa cuando está forniciando.

Sin duda la gente le pone más galleta a la actividad sexual cuando se mira en el espejo, y mientras más se acomoden a la visión de su cuerpo desnudo ensartado encima de otro, mejor será la experiencia.

No presionen a las personas que no les guste desnudarse a ponerse en posición de rana frente a un espejo, porque puede ser una experiencia intimidatoria. Desnudarse es gradual, porque también quitarse la ropa es parte de la entrega.

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Otra dimensión: elia.martinez.rodarte@gmail.com

Guaguis mentolado

 

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La seguridad es parte del acto sexual y si van a hacer una felación, asegúrense de que sólo un objeto ocupe su boca, en este caso, el pene. Existen hartas leyendas sobre las Halls negras o cualquiera que cause efecto gélido, y no es una regla que pongan rico o que potencie el guaguis: al chupárselo a alguien no deben ejecutar esta caricia sexual con uno de estos dulces en su cavidad bucal. Y tampoco lo metan a ninguna otra…

Al ingerir las controversiales pastillas negras se adquiere una sensación que puede conseguirse con otras sustancias de base mentolada, en boca, ano o genitales. Produce estados térmicas expansivos muy agradables, que han sido mejor vendidos que explicados a las personas.

Las pastillas negras Halls resuelven en el imaginario público ese eterno, preocupante, y por demás mamila asunto de la duración. La gente coital y que gusta de chupar, cree que durar mucho en una fricción genital o una mamada en cualquier zona, es una garantía de calidad. Y no, querido público. No sean de ésos que se aguantan harto para terminar, hasta que el semen se les vuelve cajeta líquida, y están duro y dale, mientras a quien se están forniciando ya actualizó todas las aplicaciones de su celular.

Entonces cuando una sensación tan expansiva, como la muy cargada de mentol, por ejemplo, adormece la lengua en una felación, fortalece ese acto de egoísmo de los batos cuando quieren que una se eternice chupando. Debemos de aprender a medir nuestra resistencia chupando, y también a ser chupados, pero en el caso de los hombres de todas las orientaciones y preferencias, si por ellos fuera, traerían una boquita mamadora pegada al pene. No conozco a ningún señor que diga: “ah, una mamada, no, no tengo ganas…”

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Existen muchos productos y sustancias que prolongan la duración del coito, y en esto incluimos los destinados a la disfunción erectil. También hay condones mentolados, lubricantes con mentol, aceite con mentol, condones térmicos…

Sin embargo en casos de “afrodisiacos” tomados o untados, no es una regla que funcione con todes ni que les guste, y es necesario considerar que los dizque nuevos fetiches sexuales están constituidos de dos ingredientes: morbo y desinformación. Y riesgo de muerte por asfixia si se ponen a chupar la pastilla y un pene a la vez. La gente cree que es broma o una noticia chafa de que una persona haga una felación con un dulce en la boca sabiendo que se puede ahogar.

El principio básico para usar dulces mentolados es chupar la pastilla un buen rato, para obtener la sensación y luego proceder a mamar. Pasa igual que con los dulces para la tos, que hacen lo mismo, pero no tan intenso y no adormecen tanto la lengua. La pastilla debe pasearse por todos los rincones de la boca, incluyendo la parte interna de los cachetes, a los lados de la lengua y si es posible a los lados de las encías. Entonces ya luego hacen una frecuencia: chupan el mentol, luego el falo y después le soplan gentilmente para reforzar la sensación y así se agarran.

Las pastillas negras Halls resuelven en el imaginario público ese eterno, preocupante, y por demás mamila asunto de la duración. La gente coital y que gusta de chupar, cree que durar mucho en una fricción genital o una mamada en cualquier zona, es una garantía de calidad.

En el caso de una vulva, la sensación refrescante siempre será bienvenida. Una mano fría que atrapa una entrepierna a pelo es una grata sorpresa, por ejemplo, pero cualquier cambio de temperatura brusco no es divertido para quien está abierta.

Los ungüentos hechos a base de mentol, causan la misma sensación y quizás de forma más intensa, pero no a mucha gente le gusta comer vicks…Y estoy de acuerdo con lo de no tragar: no sabemos qué efectos cause, pero en caso de penetración, un poco de pomada, ofrece una buena fricción. Vaginal y anal. Se siente el frío y el calor del mentol untando y ofrece aguante y duración. Ello porque adormece, pero no ataranta a la genitalia. Es fuerte y nítido: se notan los fluidos como cambian de temperatura, cómo favorece la lubricación y ayuda a que las genitalias se toquen más e incluso, sin una penetración completa, hay una sensación expansiva. Además ya no nos darán tan fuertes las molestias de la tos en la genitalia…

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