Guaguis mentolado

 

halls

La seguridad es parte del acto sexual y si van a hacer una felación, asegúrense de que sólo un objeto ocupe su boca, en este caso, el pene. Existen hartas leyendas sobre las Halls negras o cualquiera que cause efecto gélido, y no es una regla que pongan rico o que potencie el guaguis: al chupárselo a alguien no deben ejecutar esta caricia sexual con uno de estos dulces en su cavidad bucal. Y tampoco lo metan a ninguna otra…

Al ingerir las controversiales pastillas negras se adquiere una sensación que puede conseguirse con otras sustancias de base mentolada, en boca, ano o genitales. Produce estados térmicas expansivos muy agradables, que han sido mejor vendidos que explicados a las personas.

Las pastillas negras Halls resuelven en el imaginario público ese eterno, preocupante, y por demás mamila asunto de la duración. La gente coital y que gusta de chupar, cree que durar mucho en una fricción genital o una mamada en cualquier zona, es una garantía de calidad. Y no, querido público. No sean de ésos que se aguantan harto para terminar, hasta que el semen se les vuelve cajeta líquida, y están duro y dale, mientras a quien se están forniciando ya actualizó todas las aplicaciones de su celular.

Entonces cuando una sensación tan expansiva, como la muy cargada de mentol, por ejemplo, adormece la lengua en una felación, fortalece ese acto de egoísmo de los batos cuando quieren que una se eternice chupando. Debemos de aprender a medir nuestra resistencia chupando, y también a ser chupados, pero en el caso de los hombres de todas las orientaciones y preferencias, si por ellos fuera, traerían una boquita mamadora pegada al pene. No conozco a ningún señor que diga: “ah, una mamada, no, no tengo ganas…”

pepe

Existen muchos productos y sustancias que prolongan la duración del coito, y en esto incluimos los destinados a la disfunción erectil. También hay condones mentolados, lubricantes con mentol, aceite con mentol, condones térmicos…

Sin embargo en casos de “afrodisiacos” tomados o untados, no es una regla que funcione con todes ni que les guste, y es necesario considerar que los dizque nuevos fetiches sexuales están constituidos de dos ingredientes: morbo y desinformación. Y riesgo de muerte por asfixia si se ponen a chupar la pastilla y un pene a la vez. La gente cree que es broma o una noticia chafa de que una persona haga una felación con un dulce en la boca sabiendo que se puede ahogar.

El principio básico para usar dulces mentolados es chupar la pastilla un buen rato, para obtener la sensación y luego proceder a mamar. Pasa igual que con los dulces para la tos, que hacen lo mismo, pero no tan intenso y no adormecen tanto la lengua. La pastilla debe pasearse por todos los rincones de la boca, incluyendo la parte interna de los cachetes, a los lados de la lengua y si es posible a los lados de las encías. Entonces ya luego hacen una frecuencia: chupan el mentol, luego el falo y después le soplan gentilmente para reforzar la sensación y así se agarran.

Las pastillas negras Halls resuelven en el imaginario público ese eterno, preocupante, y por demás mamila asunto de la duración. La gente coital y que gusta de chupar, cree que durar mucho en una fricción genital o una mamada en cualquier zona, es una garantía de calidad.

En el caso de una vulva, la sensación refrescante siempre será bienvenida. Una mano fría que atrapa una entrepierna a pelo es una grata sorpresa, por ejemplo, pero cualquier cambio de temperatura brusco no es divertido para quien está abierta.

Los ungüentos hechos a base de mentol, causan la misma sensación y quizás de forma más intensa, pero no a mucha gente le gusta comer vicks…Y estoy de acuerdo con lo de no tragar: no sabemos qué efectos cause, pero en caso de penetración, un poco de pomada, ofrece una buena fricción. Vaginal y anal. Se siente el frío y el calor del mentol untando y ofrece aguante y duración. Ello porque adormece, pero no ataranta a la genitalia. Es fuerte y nítido: se notan los fluidos como cambian de temperatura, cómo favorece la lubricación y ayuda a que las genitalias se toquen más e incluso, sin una penetración completa, hay una sensación expansiva. Además ya no nos darán tan fuertes las molestias de la tos en la genitalia…

Nos vemos en las redes sociales y en http://www.ivaginaria.wordpress.com

 

Coito orgánico: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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“tu sabes si lo sufres o la gozas…”

No dolerá, pero…

El sexo anal es para tod@s, pero está lleno de prejuicios morbosos y de mitos que han satanizado esta práctica, que si bien no es la de mayor utilización entre las parejas heterosexuales, sí es una de las favoritas.

La experimentación y aventurarse en los demás hoyos, ha llevado a muchas parejas de hombre-mujer a ejercitar la zona del culo para que se vaya adecuando a la penetración y a la intervención. Y estoy hablando de ambos. Sensibilizar el ano es un procedimiento que es bueno que ambos ejecuten el un@ en el otro sin miedo y con ganas de saber de nuevas sensaciones.

Amén de que deben echarse mucho lubricante en el centro del tafanario, querido público, nadie dijo que estrenar el culito o mantenerlo en saludable uso, fuera algo fácil. Si hay que soltar un par de lagrimitas antes de que la operación sea un éxito total. Una penetración anal es un acto de acondicionamiento del recto a un objeto fálico o al pene, entonces habrá estimulación de esfínteres y puede ser una sensación incómoda, por ello debe ser gradual, cortés y amable.

Para esta posición, como en todas las ejecuciones de cualquier penetración, es básico saber acomodarse, y como vayan sintiendo se van apalancando o solicitan que les ingresen más carne a la cavidad. Porque de un tirón duele y no se le agarra tanto el gusto, a menos que sean de esos sadomaso que les encanta que se los follen a cachetadas.

Yo no les puedo decir en qué posición va a ser más cómodo para ustedes y con cuál no les va a doler, pero debemos considerar que en cada una de ellas la cavidad anal se ajusta de diversas formas. Con las varias maneras de acomodarse, podrán sentir mejor e incluso tener orgasmos. Y cumplan la regla de oro: los orgasmos o las eyaculaciones no sólo le pertenecen al coito o a un metisaca. Cualquier zona de su cuerpo puede producir venidones tremendos si es estimulada correctamente. Cuando tengan un orgasmo por sólo besarse hervorosamente, recordarán lo elemental.

Pero volviendo al atornillamiento vía anal, recordemos siempre que en esta posición tendremos que confiar uno en el otro y darse instrucciones.

Una posición buena para controlar el ingreso por la puerta trasera, es sentarse arriba del pene erecto. Así se puede ir sentando con precaución, y aplicar lubricante de manera constante en el tallo del pene y en la cavidad por donde ingresa. Es idónea cuando hay un pene grueso de por medio. No se ahüiten si poseen un miembro largo. Recen sus oraciones si el amigo está muy grueso. Usen mucho lubricante. Y aguanten vara, nunca mejor dicho.

Otra posición buena en el control del ingreso del pene en el sexo anal, puede ser la de la cucharita, pero se requiere una buena coordinación y un dinámico juego de piernas para empujar. En la cuchareada, el señor del pene va a tener un abrazo de boa constrictor en su tallo, ya que en esta pose las nalgas abarcan golosamente al invitado, antes de que pase a la antesala anal.

Una de las posiciones, dizque llamada de tornillo (como si no fueran todas un atornillamiento ash…), es una en la cual el penetrador se pone frente al individu@ a penetrar, que se encuentra echado de espaldas y con las caderas y piernas giradas hacia la derecha o izquierda. Con el culito así de lado, el penetreitor ingresa. La cavidad anal se abre golosamente y es una pose de mucho gozo porque el cuerpo se acomoda naturalmente a la fricción, y son de esos platos que un@ quiere que le sirvan doble. Existe la variante de subir la patita, que hace las delicias de chicos (obvio…) y grandes.

En la penetración anal, ya es un lugar común ponerse de perrito, es decir, sosteniéndose el recepto en las cuatro extremidades. Es una estupenda forma de controlar el movimiento, es el reggaetón del fornicio y es un ejercicio maravilloso para todos los implicados. Pero suele ser repetitivo y primigenio, y no siempre es adaptable a todos los grosores de pene. No deja de ser la opción tradicional.

Nos vemos en @Ivaginaria en Facebook y Twitter.

 

Astro: elia.martinez.rodarte@gmail.com